<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744</id><updated>2011-07-29T01:21:31.216-07:00</updated><category term='Holguín'/><category term='libros'/><category term='escritor cubano'/><category term='luis yussef'/><title type='text'>EL TRAIDOR A LAS PALOMAS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-1799995689281662925</id><published>2009-08-24T09:30:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T09:56:47.943-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Holguín'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor cubano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='luis yussef'/><title type='text'>Ana... y el Reino de los muros en Abrirse las constelaciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLF34NNGPI/AAAAAAAAADU/QqMWAL0sDok/s1600-h/ana+y..luisyuseff.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 198px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLF34NNGPI/AAAAAAAAADU/QqMWAL0sDok/s320/ana+y..luisyuseff.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373574869177669874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya había dicho que &lt;a href="http://luisyuseff.wordpress.com/"&gt;Golpear las ventanas &lt;/a&gt;(mi otro blog), mostraría a mis amigos parte de la vida que hace el cotidiano de los poetas cubanos en Holguín. Pues bien, que mejor manera que dejar constancia de un hecho que para un escritor es de primera importancia: ver publicados sus libros. Esta vez, en la Peña Literaria “Abrirse las constelaciones”, ¾espacio que conduzco cada mes, y que propicia el encuentro entre jóvenes escritores e intelectuales cubanos¾ fue un buen momento para poner a la consideración de los lectores dos volúmenes que acaban de salir de las imprentas de la Editorial El Mar y la Montaña (Guantánamo).  Ana y las visitaciones (cuento), de Javier Deville y El reino de los muros (Poesía) de Maribel Feliú, ambos Premio Regino E. Boti 2007, dos títulos por los que aguardamos durante algunos meses pacientemente y que hoy, finalmente han tenido su primera presentación en nuestra ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión me correspondió hacer la presentación de Ana y las visitaciones. A continuación transcribo las palabras que dije en esa ocasión. Pido a los amigos que continúen golpeando las ventanas de los poetas holguineros, estoy convencido que encontrarán cosas maravillosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las visitaciones de Lord Deville&lt;br /&gt;Cada verano llega a estas tierras un señor de aspecto cuidado, casi siempre lleva camisa blanca; es pálido, muy pálido, tanto que es fácil confundirlo con un ser generoso de la no vida. Sus manos, tan largas como lirios de cintas, se extienden al saludo por vez primera inseguras, como si quisieran retener la parte que se supone se entrega en el instante del saludo. Si abrazas a este caballero, si se te es permitido abrazarlo, ¾pues este tipo de acercamientos afectuosos es suerte de unos pocos solamente¾ uno no está reteniendo nada, uno no está reteniendo absolutamente nada: en el hueco cariñoso que le haces al Lord, queda una especie de vacío poblado por minúsculas criaturas displicentes que fingen indiferencia a las demostraciones de cariño que se les da. Un Lord siempre es una criatura inglesa y un inglés no puede permitirse estas debilidades. Sin embargo, este señor de aspecto lunar yo le he visto emocionarse, hablar con pasión de sus amadas Virginia Woolf  y Dulce María Loynaz. A mí si que no puede mentirme, yo conozco su vena caribeña, su sangre azul mezclada al rojo vivo de la olla antillana. Envestido por esas luces llega a las plazas de San Isidoro de Holguín, custodiado por las montañas y mares de la tierra que lo vio nacer, aunque tiene raíz paternal (y principal) entre los hombres nuestros. Y es bien recibido y bien amado. Por eso dice, quiere venirse a vivir con nosotros.&lt;br /&gt;Javier Ricardo Deville, como buen noble que es, escribe páginas de agua, pero su condición etérea no priva a sus cuentos de toda esa violencia que acompaña a la mayoría de sus contemporáneos. Ana y las visitaciones, libro de cuentos que ganara el Premio Botti 2007, es el primer volumen que entrega Deville a sus lectores. Digamos que es una suerte de “primera comunión” con esos ojos que a nuestras espaldas fabulan, deciden, cambian el destino de un escritor. Javier es consciente del juego peligroso que supone el hecho de publicar un libro, un primer libro, y lo asume con toda la perversión (literaria) que hace falta para sobrevivir a las lides (también literarias y menos literarias, pues de espíritus humanos se trata). Este volumen sobrevivió al criterio escrupuloso de Ana Luz García y Jorge Ángel Pérez, quienes conformaron el jurado del Boti en ese año. (Ana) Luz y (Jorge) Ángel, personajes que han marcado en nuestros cenáculos un estilo de vida.&lt;br /&gt;Ana y las visitaciones, reúne 10 cuentos. Si algo seduce de estas historias, más que las historias mismas, es el modo con que el autor maneja las situaciones más difíciles. Hay que recordar que Deville, además de narrador es poeta. Y hace gala de la sapiencia que le otorga el hecho de escribir versos, poemas… conoce muy bien que la contención es un mérito que hay que agradecer. Así, sus historias, escritas en unas pocas páginas, quedan perfectamente dibujadas. Uno siente que sus cuentos no terminan, pero no que son historias inconclusas por defecto sino por pura voluntad. Y qué es un cuento sino el relato de un hecho que conformará junto a otros cuentos la gran novela de la vida de un personaje. Por eso digo que uno siente que esas historias suyas no terminan, lo que es de esperar, pues la mayoría de sus personajes están insertados a la vida misma, a la agonía que implica asumir un día y otro en la difícil trabazón de la existencia.&lt;br /&gt;Cuando un escritor inserta esa minúscula parte de una vida (que es un cuento) se ha acercado bastante a las funciones del Dios creador, pues ha recreado para su beneficio un mundo que en ocasiones logrará superar las fronteras que le impone los márgenes del papel. Ser Dios no es como ser un hacedor de cuentos, pero ser un hacedor de cuentos en algo se asemeja al Señor de las alturas.&lt;br /&gt;Podría detenerme, espaciarme en consideraciones más o menos personales, más o menos acertadas sobre el oficio de un hombre que ha buceado en las pasiones de las mujeres de su vida, casi todas escritoras, casi todas estas vidas tormentosas, incluso en la aparente serenidad de una casona del Vedado, pero en igual magnitud sofocada en la penumbra habladora que contenía a la Woolf y que le llevó a la aguas pardas del Ouse. Digo que podría detenerme en consideraciones que al final no aportarían más que el goce propio y de cada uno de ustedes que es siempre la lectura de unas páginas escritas con meticulosidad, en noches de insomnios, después de un café con los amigos, una vez terminadas las largas jornadas de esas conversaciones que te devuelven a casa sin fuerzas para seguir. Sin embargo, al día siguiente repites el esquema y así hasta que das por concluido lo que habrás de llamar vanidosamente “mi libro”. Y ese libro será suficiente para justificar que los seres de la luz, tanto como los seres de las sombras te e atormenten y festejen. Ese es el único modo de perpetuación a lo que puede aspirar la real nobleza del talento. De aceptarse estaría cumpliéndose uno de los destinos más admirables a los que puede aspirar un escritor: ganar amigos, enemigos. Ser motivo de una visitación. Y en el mejor de los casos, de una revisitación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-1799995689281662925?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/1799995689281662925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=1799995689281662925' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/1799995689281662925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/1799995689281662925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2009/08/ana-y-el-reino-de-los-muros-en-abrirse.html' title='Ana... y el Reino de los muros en Abrirse las constelaciones'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLF34NNGPI/AAAAAAAAADU/QqMWAL0sDok/s72-c/ana+y..luisyuseff.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-5946245526888826704</id><published>2007-04-11T19:27:00.000-07:00</published><updated>2009-08-20T10:04:46.640-07:00</updated><title type='text'>ENTREVISTAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2eoyI5_xI/AAAAAAAAABM/6tlVgugySyk/s1600-h/Luis+en+Buenaventura.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052368780470648594" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2eoyI5_xI/AAAAAAAAABM/6tlVgugySyk/s320/Luis+en+Buenaventura.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Luis Yuseff en busca de la rosa&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;Por Leandro Estupiñán&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://cubavistaalasseis2.blogspot.com/2009/06/luis-yuseff-en-busca-de-la-rosa_04.html"&gt;http://cubavistaalasseis2.blogspot.com/2009/06/luis-yuseff-en-busca-de-la-rosa_04.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Luis Yuseff (Holguín, 1975) lanzó el anzuelo y pescó doble. En realidad, era un mismo anzuelo (la poesía) y dos eran las carnadas (el cuaderno Dolor de la resurrección y el libro La rosa en su jaula). Los lanzó y picaron los jurados (Raúl Luis, Guillermo Rodríguez Rivera y Teresa Fornaris, en La Gaceta; Virgilio López Lemus, Alfredo Zaldívar y Geovanys Manso, en el “Oriente”) de dos premios de importancia: la XIII edición del Premio de Poesía La Gaceta de Cuba y el Oriente. Buena pesca. Alguna vez escribí que Yuseff parecía un pescado. Cuando se queda quieto, lo veo como uno de esos peces de pecera que parecen observarnos detrás del cristal, mientras abren y cierran la boca como si nos dijesen algo. Pensándolo mejor, se me parece al inglés Oscar Wilde. No lleva la rosa en el bolsillo, ni se exhibe vestido de manera escandalosa como el inglés, pero la guarda en su interior. Es su leitmotiv, su sueño recurrente, su símbolo persecutor.Le ha cantado a “la rosa de las ruinas, la rosa de arena, la rosa de Beirut, la rosa imperial austriaca, la rosa suicida, la rosa de nadie…”. Ah, la rosa de nadie. La rosa es un símbolo permanente en su obra, compuesta por libros de poesía y prosa, ganadores del Premio de la Ciudad (2003), los lauros Calendario (2005) y Adelaida de Mármol (2008) y algunos otros. La rosa y la libertad (¡esa dama perseguida por las artes!), lo que se tiene y lo que no se tiene, la nostalgia, algunos amores como la poeta Dulce María Loynaz... Son sus visiones y motivos.Ahora, en los textos acabados de premiar, vuelve con alguno de estos símbolos. La rosa en su jaula, el Premio Oriente entregado por la Editorial de igual nombre en Santiago de Cuba, es un libro divido en tres partes. En ellas, trata de homenajear a escritores cubanos, entre los que se encuentra un ser descomunal como lo fue José Martí. También, se fija en rusos que vivieron el conflicto de la Revolución como Serguei Esenin y Vladimir Maiakovski. Claro, un aparte especial lo tiene Dulce María.Dolor de la resurrección, por su parte, es un cuaderno integrado por poemas que parten de un libro inédito. Fueron escritos recientemente y su concepción es totalmente distinta al cuaderno antes mencionado.De sus autores de cabecera, ha heredado Yuseff algunos presupuestos para la escritura y algunos símbolos que, si la Premio Cervantes 1992, Dulce María, cultivaba en su Jardín, habrá recogido él en su Salón de última espera o en el río que atraviesa su patio cuando llueve. Es un privilegio de poetas: casa donde llueve dentro y fuera y la poesía se trasforma en barquitos de papel que terminan desvaneciéndose con la creciente, cuando la humedad es excesiva.A Yuseff lo he visto en las distintas peñas literarias que vive la ciudad: en el Café de la UNEAC, preparado por Manuel García Verdecia (ganador hace un año del mismo premio en La Gaceta…), en los espacio de Joaquín Osorio, en aquellos que organizaba cuando era vicepresidente de la AHS y compartía con coetáneos como Kenia Leyva. De todos los recuerdos, guardo con agradable entusiasmo aquel que me llevó a conocerle en la Feria del Libro del 2005.Fue en Las Tres Lucías y Luis Yuseff presentaba el libro de sonetos de Joaquín Sabina que José Luis Serrano había presentado días atrás en La Cabaña en presencia del español. El Café estaba repleto y era tanto el alboroto y la confusión que por algunos meses pensé que Yuseff usaba bombín, hablaba ronco y le cantaba a la rosa de lima, prima lejana, lengua de gato, bicarbonato, de porcelana. Mas, pronto hube de volver a la realidad y el holguinero tuvo en mi mente el lugar que ocupa en la actualidad. Su rosa es otra, más triste, pero le entretiene. Durante sus tardes en el Café, mientras se dirige al barrio donde vive o al hospital donde trabaja, la rosa le acompaña, tan enigmática como la de Gertrude Stein, aquella poeta que un día, hace mucho tiempo, escribió: “Una Rosa es una rosa es una rosa es una rosa…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Con los pies en la tierra&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Por: Rubén Rodríguez&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Yuseff (Holguín, 1975) acaba de obtener el Premio de la Ciudad de Holguín 2003 en Poesía, en el certamen anual homónimo. Químico de profesión y poeta por vocación, ganó recientemente, además, el concurso “El árbol que silba y canta”, con el cuaderno &lt;em&gt;Posada del vino resplandeciente&lt;/em&gt;, y su libro &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;El traidor a las palomas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; fue uno de los más vendidos por Ediciones Holguín el pasado año. Ahora responde qué es Vals de los cuerpos cortados.&lt;br /&gt;“Me resulta siempre difícil definir con pocas palabras algunas cosas, aunque se dice que el verso es síntesis y si aspiro a ser considerado como poeta entonces no estoy siendo coherente con la causa que defiendo. Es como si me pidieras que definiera qué ha sido mi vida con una o dos palabras, entonces corro el riesgo de dejar fuera los matices que a veces son tanto o más interesantes que las cosas propiamente malas o buenas que me han sucedido. Puesto en situación, el vals de los cuerpos cortados es la luz, el cuerpo no reposado en el iris del ojo y es, además, la isla. A veces ellos no se enteran, pero se me pasan las horas cortando los cuerpos con la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Qué es un Premio de la Ciudad para un poeta holguinero?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si para un periodista, un artista plástico, un actor, un arquitecto o un realizador de radio o televisión tendrá el mismo significado el Premio de la Ciudad que para un poeta. Más si eres nacido en estos lares. Es como si se te abriera una puerta, la de ese Parnaso holguinero, con sus poemas memorables. Creo que se tiene como un sentimiento de pertenencia. No debe ser muy cómodo pasarse la vida de profeta en tierra ajena, aunque el certamen desde hace cuatro años tiene un carácter nacional. Así somos de chovinistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;A diferencia de otras tendencias en uso, ¿por qué tu búsqueda obsesiva de la belleza?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lamento que muchos escritores de mi “generación” le teman a esa palabra como el Diablo a la cruz. No sé porqué encuentran en este modo de decir el antítesis del arte o lo que creen ellos que es el arte. Me salva que desde Miguel Ángel Buonarrotti hasta Cosme Proenza el arte que ha perdurado es el que le dice algo a la gente a través de los cánones de belleza que se corresponden con cada época. Vivimos en un mundo gris donde a diario se habla de catástrofes y muertes. No hay que volver cada vez sobre el terreno minado. No es que evada mi tiempo. Vivo con los pies en la tierra, pero si me dieran a escoger optaría por la Belleza. Amo los Nocturnos de Chopin porque detrás de su serenidad hay tormentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Intertextualidad por moda?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los personajes que recreo en mis versos son mis marionetas. Yo los uso. A veces, encuentro algún puntilloso tratando de desentrañar de qué agua bebí. Lo que sucede es que a veces me invento esos fantasmas para divertirme -no para evadirme- y otras son ellos quien me inventan a mi. La intertextualidad es una trampa. Y como toda trampa tanto el que la ignora como el que la tiende corren el mismo riesgo de caer en ellas si no se les maneja con cautela. Por otra parte, las modas son peligrosas. No sigo escuelas, no me importan los ismos. Escribo como me gusta, no para concursos, aunque esta sea una de las pocas posibilidades reales de tener acceso a una publicación.&lt;br /&gt;En definitiva, creo que lo más importante es que a pesar de la hegemonía de Los Diez Poetas (reales) que existen en la historia de la Literatura Universal, a decir de Abilio Estévez, tú sientas que tu voz habla por tu boca. No hay que preocuparse demasiado por la posteridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Dos premios nacionales en un mes. ¿Crees en la suerte?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Esa señora es como la hoja de yagruma. Y el que concursa obligatoriamente conoce sus dos caras. Yo no he sido la excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Múltiples voces te acompañan. ¿Cuáles?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los queridos fantasmas de los que ya te hablaba. Pero los más cercanos son, sin dudas, Gastón Baquero, Virgilio Piñera, Eliseo Diego, Luis Cernuda, Konstantinos Kavafis...Y uno que anda por la periferia de estos valles procurándose el aire entre los ocujes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Tu poemario &lt;em&gt;El traidor a las palomas&lt;/em&gt; es uno de los cuatro libros más vendidos de Ediciones Holguín en 2002. ¿Qué significa para un autor joven?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días los medios de prensa internacionales comentaban sobre las ventas millonarias de los &lt;em&gt;Poemas de Amor&lt;/em&gt; de Antonio Gala. Eso es lo que yo llamo realmente éxito comercial. Pero bueno, si tienes en cuenta que la tirada de Ediciones Comunidad, que es el sello editorial que publicó acá el cuaderno al que te refieres, es de apenas unos 300 ejemplares y que otros autores en igualdad de condiciones de promoción no hayan logrado que sus cuadernos se agotaran de las librerías en apenas unos pocos meses es, sin dudas es indicador de algo, pero habría que entrar en consideraciones más económicas que poéticas y a mí sobre todas las cosas me interesa la Poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Químico o poeta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Poesía y Ciencia tienen que aliarse en el magno esfuerzo por acudir la una cuando la otra necesite auxilio. De modo que si la Ciencia se fatiga, le prenda la Poesía sus alas invisibles; y si a la Poesía se le derriten las alas, sea la Ciencia quien se la eche al hombro y siga andando... Son palabras de Dulce María Loynaz, otro de mis fantasmas perdurables y, quizás, el más peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Para ti, literatura es talento u oficio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El poema es como una caja de música. Los mecanismos que la hacen funcionar deben permanecer impecables. Pero la música que canta al oído viene de más adentro. Es verso se construye, pero la poesía es otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Los cantos de mi lira&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Por: Jennifer Piñero Roig&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Desde que el hombre lanzó la primera palabra de amor hacia el caracol de otro oído, ha tratado de encontrar la palabra de amor perfecta”, así escribía la poetisa cubana Teresa Melo al prologar una antología de poemas de amor para la Editorial Oriente, hace algunos años. Pero esa misma frase podría enarbolarla Luis Yuseff, otro poeta cubano, holguinero de nacimiento, porque sus versos traslucen esa ansiedad por expresar lo que el humano tiene dentro, aunque aún no exista y no se haya inventado la palabra que traduzca el sentimiento.&lt;br /&gt;“Somos amantes, y los intrusos siempre asustan./ Pasado el miedo desordeno tus sábanas./ Te llevo a mi regazo./ Rescato el ‘te amo’ que ibas a decirme hace/ un momento cuando el susto lo retuvo en la/ garganta, hecho un nudo de hojas secas”, así cantan los versos de uno de los poemas de Yuseff, del volumen &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;. El poeta holguinero muestra una trayectoria cada vez más afianzada dentro de la lírica, a pesar de la juventud de sus treinta años. Luis Yuseff ha recibido múltiples distinciones nacionales y territoriales entre las que figuran, por ejemplo, el Premio de la Ciudad de Holguín y el “Alcorta” de poesía en el año 2003 y el “Pinos Nuevos” del 2004, también en la misma categoría. Además del mencionado anteriormente, ha publicado otros libros como &lt;em&gt;Los navíos de Pavel Horov&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El traidor a las palomas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Manuel García Verdecia, en el prólogo al poemario&lt;em&gt; Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;, se refiere a usted como “un poeta con un mundo personal que comunica mediante una voluntad estilística cuidadosa e informada”. ¿Cómo se ve a sí mismo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hablar sobre uno mismo implica adoptar la posición del ojo que mira desde afuera. Además, cuando se asume el asunto, suele caminarse por un terreno plagado de poses y lugares comunes que pretenden provocar estados de opinión más o menos favorables sobre nosotros, más que sobre la obra. Es molesto. Al menos en mi caso. Me admiro cada vez que escucho -o leo- a los críticos emitiendo opiniones con un discurso tan preciso sobre la obra ajena. Y a veces sobre la propia.&lt;br /&gt;Sin embargo, pienso que si algo he logrado con mis versos es dejar un mensaje diáfano, bien informado –porque no escribo de lo que no sé– y también cuidadoso –pues no admito la publicación de un solo verso sin considerarlo terminado. Mi tortura es hacer y rehacer. Soy mi propio devorador. Lo publicado no es más que el resultado de muchas horas de autolectura, reescritura, apego y desapego. Después que publico un libro no quiero leerlo nunca más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Hasta ahora ha publicado textos poéticos, sin embargo, actualmente cursa el taller de técnicas narrativas del Centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso, ¿se anticipa un giro en su manera de expresión? ¿Siente de alguna forma que la poesía no alcanza para decirlo todo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En esa materia sí que soy reciente, de ayer mismo, como diría Eliseo Diego. Cuando hace años visité la casa del escritor Eduardo Heras León e Ivonne Galeano, gestores del Cardoso, aún no me acercaba a la narrativa. Él me preguntó si yo “escribía cuentos”. Ante mi negativa, levantada como bandera de triunfo a favor de la Poesía, me dijo con sentido del humor: “ya la traicionarás”. Dos años después estaba escribiendo mis primeros cuentos. Como soy ordenado en los proyectos literarios –aunque luego los abandone– me surgió la idea de un cuaderno, &lt;em&gt;¿Qué horas son, mi corazón?&lt;/em&gt;, que aunque algo adelantado, aún le falta camino por recorrer. No me apuro.&lt;br /&gt;Tampoco ha habido traición a la Poesía. En todo caso, es una dulce traición que me da la posibilidad de traer nuevas luces a esa “manera de expresión”, sin que esto último resienta mi oficio de poeta o lo desplace completamente a un segundo plano. Hay temas que exigen un formato narrativo y otros el verso, pero puedo ficcionar, cómodamente, en cualquiera de los géneros que escoja. Aunque, para mí, la Poesía es, más que nada, una manera de sacar lo que ya hay; mientras la narrativa me da la posibilidad de divertirme, cosa que casi nunca me ocurre con el verso.&lt;br /&gt;Todavía no sé qué va a ocurrir conmigo como “narrador”, sería demasiado arriesgado aventurarme a hacer conjeturas de cualquier tipo cuando ni siquiera sé cuál será mi destino como “Poeta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Uno de los temas más recurrentes dentro de la literatura cubana es el fenómeno de la insularidad. En Vals de los cuerpos cortados muchos versos aluden a la isla, ¿qué significa la isla dentro de su obra? ¿Es como un peso, o más bien una presencia intangible y por tanto liviana?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La isla, o la Isla, significa para mí lo que para muchos. No creo que la sufra más o menos que otros, a no ser por el ojo del creador que es el que se impone cuando escribo sobre “el tema”. Sufro y me río de cada una de las cosas que veo a diario y esto pudiera sucederme en cualquier parte del planeta. Lo que sucede es que para los cubanos la insularidad adquirió otra connotación de los ´90 hacia acá. Hemos sido marcados por el éxodo. El año 1994 fue un detonante en la poesía. A partir de entonces la isla comenzó a pesar distinto. De pronto –y es comprensible porque muchos vimos partir a familiares y amigos a la suerte de los mares– se incorporó al discurso poético todo el dolor que supone la separación, la pérdida, el desarraigo, sin censurar las motivaciones que impulsaron a tantos a esa aventura suicida. Para mí es lo más conmovedor de la literatura que generó, y que está generando toda esa circunstancia dolorosa, lejos de cualquier posición política oportunista.&lt;br /&gt;Por otra parte, no me olvido de los que estuvieron antes de mí. Pienso en Gertrudis Gómez de Avellaneda, con ese soneto memorable, &lt;em&gt;Al partir&lt;/em&gt;. Pienso en el poema sin nombre de Dulce María Loynaz, &lt;em&gt;Isla mía, que bella eres y que dulce&lt;/em&gt;... y &lt;em&gt;Oda a la joven luz&lt;/em&gt;, de Eliseo Diego. Cómo olvidar &lt;em&gt;Noche insular, jardines invisibles&lt;/em&gt;, de José Lezama Lima y &lt;em&gt;La isla en peso&lt;/em&gt;, de Virgilio Piñera, el poema que mejor resume la nacionalidad cubana, sus olores, el color de su gente, sus perversiones y el encantamiento que provoca.&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/em&gt;, mi segundo poemario, más allá del trasfondo hedonista que supone el título, trato de trascender el erotismo para involucrarme en la temática de la insularidad, vista desde la familia, los amigos, el amor. Escribo de la isla desde mis posiciones, y no siempre son las del observador cómodo, complaciente, conciliador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;La discusión acerca de las diferencias entre la capital y el interior del país, en cuanto a las posibilidades de publicación y reconocimiento, es ya verso antiguo, ¿cómo asume ser un intelectual de provincia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No se es “intelectual de provincia”. Si fuera así habría de generarse toda una denominación para incluir a los intelectuales de municipio, barriadas y demás... El intelecto trasciende las fronteras geográficas. Tampoco creo que determine demasiado el lugar donde vives para acceder a una publicación en las editoriales de alcance nacional. Es un tema trillado, pero no deja de ser espinoso y polémico. No me interesa plantear un discurso resentido con ribetes de escándalo que pudiera ponerte a pensar que estoy necesitando una entrevista por la T.V, una página cultural a mi nombre o una publicación en Letras Cubanas.&lt;br /&gt;Mis problemas (y los de muchos otros) con los concursos y las publicaciones, no tienen que ver con la lejanía que existe entre la provincia y la capital, sino con el modo de asumir la literatura, aunque esto todavía no impida que se pueda distinguir una gran variedad de voces en el panorama de los publicados.&lt;br /&gt;Hace unos días, en la Feria Internacional del Libro, alguien me comentaba que la lírica “había pasado de moda”. Me salva que no escribo motivado por intereses bastardos, de lo contrario andaría haciendo “pininos” para estar a la altura de los tiempos que corren. Por suerte, y no temo parecer cursi, todavía aparecen jurados justos, capaces de apartar la rosa del abrojo o diferenciar la ventolera de la modernidad, de la brisa cálida que impulsa la verdadera literatura, sin importar desde donde se escriba, si en París, Viena, Madrid o New York, verdaderos emporios de la publicidad, todos tan lejos de La Habana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Holguín es una tierra reconocida por ser suelo fértil para autores de poesía. ¿Qué aporta a la larga tradición de poetas holguineros? ¿Cuál es el principal valor que señalaría a su poesía?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Eso de que Holguín es suelo fértil para poetas, es, como muchos otros, un invento holguinero, como el Burro de Mayabe o nuestras leyendas de jigües y fantasmas en La Periquera. En todo caso, es un lugar común que se disfruta. Si tienes la autoestima baja, y dices en cualquier otra provincia del país que vienes de las tierras de García Holguín, dan por sentada tu calidad poética. Y eso es mentira. Uno no puede escudarse con la obra ajena. Al autor de un verso tan memorable como “hay un lugar llamado humanidad...” no le haría mucha gracia que juzguen el todo por la parte. Los que hoy son considerados escritores en Holguín, se ganaron un nombre con una obra sólida, auténtica. Los más jóvenes estamos en la obligación de hacer lo mismo. Por otra parte, si algo aporto o aportaré a ese coro polifónico, no es asunto que se pueda juzgar ahora. Creo que algo me distingue, pero si me consagra o no ese algo, que se puede llamar estilo, serán otros quienes se encarguen de verificarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;En &lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados,&lt;/em&gt; decía: “Sólo trato de escribir unas pocas líneas./ Dos o tres palabras. Versos para hacer música a los oídos/ de las personas que se invitan a la casa./ Palabras que si algún poder tienen no será el de libertarme.” ¿Qué sortilegios aprisionan al poeta que hay en su interior?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Son muchas las magias que me liberan y otros tantos los sortilegios que me aprisionan. Por eso, en una parte importante de mi Poesía, aflora un mundo de referencias que antes hago pasar por finos tamices, una especie de resina selectiva que escoge o rechaza lo que luego pasará o no a formar parte de mi ámbito de lecturas asimiladas, poetizables. De todas formas, esos versos que citas, pertenecen a un poema titulado “Flores de hierro en el pecho de un hombre”. Este título parodia un verso de Luis Cernuda, pero nada tiene que ver mi poema con la poética del español. Lo escribí después de una visita a un taller literario en la Prisión Provincial de Holguín, esa fue la fuerza motriz; el resultado es el conjunto de muchas vivencias que van anunciándose hasta terminar insertadas armónicamente al conjunto. Lo mismo me sucedió con “Canción napolitana”, un poema al éxodo, a mis amigos que se van del país, luego regresan y nos encontramos distintos. Como en la canción de Atahualpa Yupanqui, “cada cual cree que no cambia y que cambian los demás”. Es el riesgo que se corre. O el poema “Esquema de la impura rosa”, que es un divertimento dedicado a Gastón Baquero, escrito después de la muerte del poeta en Madrid. Lo que sí puedo asegurar es que antes debo ser visitado por algún oscuro sortilegio y no siempre soy elegido. Será por eso que demoro tanto en escribir. No me inquieto, sé que de pronto surge un impulso indetenible que me lleva al papel, imágenes que se agolpan, sentimientos que me torturan o ideas que, conscientemente, pueden llevarme a un buen poema. Siempre que escribo garantizo el presupuesto, de lo contrario no hay que aventurarse a emborronar la pavorosa hoja en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Sus poemas tienen por eje central el amor pero, por momentos, rezuma de su obra cierta ironía agónica, como una tristeza que decolora todo alrededor. ¿Qué pudiera motivar la desesperanza que a veces salta de sus páginas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acepto que mi poesía tiene por eje central el amor, no me quedan dudas, es el más universal de los sentimientos. Cualquier cosa que se haga, no es sino un modo de retomarlo. Está muy equivocado el que piensa que puede pasar por alto los grandes temas de la literatura de todos los tiempos, la Muerte y el Amor. Y si doy por cierta tu afirmación, entonces se deduce que el pedido incluye tristeza, agonía, dolor, desesperanza. Los poetas no vivimos en una torre de marfil, así que, aparte de los problemas que nos agenciamos por voluntad propia, están los que se nos echan encima sin previo aviso, las carencias de todo tipo, incluidas las materiales, el desamor, el ultraje, la manipulación, en fin, todo eso conforma la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Siempre vemos hermoso al objeto amado. Uno de los versos de "Kodak Paper I", poema de &lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/em&gt;, reza: “Uno termina pareciéndose a lo que ama”; en otro de sus libros, Yo me llamaba Antonio Broccardo, un fragmento indica: “Por eso te digo Girolamo, mi bello Girolamo, cuídate de esas miradas. La belleza mata.”¿Cómo resuelve la contradicción implícita? ¿El amor se condena por matar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Decía Marguerite Yourcenar que no hay verdadera voluptuosidad sin fascinación de la belleza. Lógicamente, la cita se refiere a la belleza que podemos ver, palpar. Podría enmendársele la plana a la gran escritora, pues es polémica la máxima, pero me confieso partidario de lo que defiende. De ahí que la asuma como propia y se pueda, después de una lectura inteligente, percatarse de que ese segundo fragmento citado de mi poema, es como la continuación involuntaria de las palabras de la Yourcenar. La Belleza es, en mi poesía, una búsqueda que no cesa, por ese motivo me resulta tortuosa. Ya he explicado que mi creación es el resultado de muchas autolecturas, reescrituras, apegos y desapegos. Eso no excluye la búsqueda de la belleza formal, exterior, del texto sobre el papel, pero también la belleza de la imagen que queda atrapada entre las palabras que la hacen orgánica, vital. Es un propósito deliberado. He llegado a algunas conclusiones que me hacen defender la idea de que a los lectores no hay por qué recordarles todo el tiempo el horror. Y si lo haces, entonces manipúlalo. Intérnalo engañado en la bruma. Hazle creer que estás dejándolo entrar al paraíso, cuando son los círculos del infierno los que le reciben.&lt;br /&gt;También es cierto que uno termina pareciéndose a lo que ama, pero esas no son palabras mías, lo dijo la Loynaz en algún momento. Me pareció una verdad tan rotunda que no pude prescindir de la idea de incluirlo en ese poema. Esa imitación al ser amado, aparte de las zonas de deslumbramiento, también incluye las bajas pasiones del otro, lo retorcido que pueda ser y que, casi siempre, termina haciéndole daño al que ama. Tal vez me explique mejor si te confieso que amo cada uno de esos rostros, de esos cuerpos por los que vale la pena salir a matar. Cada vez que pasan a mi lado, no pienso en la salvación de mi alma, sino en el fuego en el que voy a arder por la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Cómo caracterizaría al lector ideal de su obra?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es el que me usa sólo como intermediario. Reescribe lo que lee. Lee lo que reescribe. Y si la oportunidad es concedida, un día se te acerca y dice: “Eso pude haberlo escrito yo...” Pero está consciente de que no lo hizo. Es un ser pacífico, no pacifista. Te reta todo el tiempo, pero las armas las escoges tú como escritor. Piensa que te ha ganado la batalla, pero casi siempre queda rendido a tus pies y acepta, finalmente, su condición desventajosa, sin peores consecuencias. Te aprueba o desaprueba, pero te admira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;De no haber sido Luis Yuseff, nacido en 1975, poeta y cubano, ¿quién o qué le hubiera gustado ser?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A esta misma pregunta contesté, en una ocasión, que de no haber sido el perfecto alucinado que soy me hubiera gustado estar más cerca de la tierra. Sería un jardinero mirón que escucha todo el tiempo. Cultivaría la rosa, y Violeta Parra cantaría para mí eternamente: Gracias a la vida... A esto quisiera añadirle, que cualquier propuesta del Más Allá, en materia de reencarnación, ajena a estas intenciones puramente literarias serían bien recibidas. Como el poema de Kavafis, pienso que cada vida es una ventana que se abre. Y esas ventanas “quién sabe que nuevas cosas me mostrarían”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;Buscar la belleza es mi credo a seguir&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por: Jennifer Piñero Roig &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;posas a las puertas&lt;br /&gt;del infierno&lt;br /&gt;junto a un reloj que&lt;br /&gt;a cada hora en punto anuncia&lt;br /&gt;nunca saldrás&lt;br /&gt;de aquí nunca&lt;br /&gt;saldrás de&lt;br /&gt;aquí…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Frágil, como el cisne salvaje de Nogueras, Luis Yuseff no ignora. Todo lo contrario, dirige su mirada atenta hacia todas direcciones; observa, silencioso, los edificios derrumbados, las calles transitadas por humanos, animales y máquinas; el rostro de los ancianos en busca de respuestas a la constante incertidumbre de estar vivo. Luis Yuseff saca de sí sus angustias alegrías a través de la forma sinuosa de los versos.&lt;br /&gt;Con solo treinta años, ha obtenido varios premios nacionales y provinciales como el Pinos Nuevos 2004, el Alcorta 2003 y el Premio de la Ciudad de Holguín 2003. Entre sus libros publicados se cuentan &lt;em&gt;Los navíos de Pável Horov&lt;/em&gt; (Editorial Cuadernos Papiro, 1999), &lt;em&gt;Esquema de la impura rosa&lt;/em&gt; (Ediciones Vigía, 2004), &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo &lt;/em&gt;(Ediciones Almargen, 2004) y &lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt; (Letras Cubanas, 2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Hace diez años, era un joven recién graduado de Química Pura. Hoy, el nombre de Luis Yuseff va unido al epíteto de poeta y comienza a reconocerse en todo el país. ¿Cambió algo para usted?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde hace una década me gradué de Química en la Universidad de Oriente y todavía la ejerzo, nunca me he apartado del mundo fascinante de las ciencias. Al respecto, siempre recuerdo a Dulce María Loynaz y a José Martí. Él dijo que no había encontrado mayor poesía que en los libros de ciencias y la Loynaz, en Un verano en Tenerife, escribió que la poesía y la ciencia tienen que aliarse en un magno esfuerzo por acudir la una cuando a la otra le haga falta.&lt;br /&gt;Algo semejante ocurre conmigo. He llevado ambas cosas, la poesía y la ciencia, de una manera, quizás, pacífica. Ninguna le roba tiempo a la otra. Como químico, además de trabajar en el laboratorio de un hospital en Holguín, imparto docencia. Como poeta, trato de publicar mis versos.&lt;br /&gt;Claro, el hecho de haber visto publicados libros míos en varias editoriales del país, Cauce, de Pinar del Río, Letras Cubanas, Ediciones Holguín, supone un compromiso estético. Como exige mucho, es natural que cambie el destino. No es igual la creación solitaria para unos pocos lectores, por lo general amigos benévolos, de quienes se reciben críticas muy complacientes, que publicar la obra. A partir de ese momento se asume una responsabilidad mayor, el libro se va a otras manos muy disímiles, las de un público crítico que valorará la obra.&lt;br /&gt;En dependencia de esa valoración, la obra pasará a formar parte de la memoria de la literatura cubana de estos tiempos o no. Tiempos relativamente abundantes en publicaciones de todo tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;En el contexto de la XV Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH), ha recibido uno de los premios Calendario de Poesía. ¿Qué le incentivó a participar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es un deseo de todo poeta joven tenerlo entre sus lauros. Ante una vista panorámica de los premiados por el Calendario durante los últimos diez años, se nota que son los nombres de quienes hoy definen la historia literaria del país. Esto, sin menospreciar a otras figuras consagradas. Pero me refiero a esa vanguardia que avanza desde la década del 80 y casi siempre vincula su nombre al Premio Calendario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Tiene alguna significación especial?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando la Asociación Hermanos Saíz (AHS) creó el concurso y se vieron las primeras ediciones de la colección en Holguín, alguien me sugirió participar. Sin embargo, yo me sentía muy “verde” aún.&lt;br /&gt;Solo hace dos años vengo enviando. En esta ocasión he podido ganar. Al ser tan codiciado por los autores jóvenes, la calidad es alta, lo cual conlleva un elevado nivel competitivo.&lt;br /&gt;He tenido la suerte de que este libro, &lt;em&gt;Salón de última espera&lt;/em&gt;, escrito el año pasado, haya resultado ganador. Fue una sorpresa muy grata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;El Calendario se suma a una lista de premios ya acumulados por usted: el Alcorta, el Pinos Nuevos, el Premio de la Ciudad de Holguín, ¿es Luis Yuseff un cazador de premios?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Lo curioso de cazar premios es que, al final, uno se convierte en el cazado. Un premio implica casi siempre una publicación, algo procurado por todo escritor porque de lo contrario no tendría ningún sentido serlo. Escribir sin destinatarios es como “escribirle cartas al silencio”. Por pura vanidad esperamos que nuestra creación se lea. Quizás no sea vanidad, sino querer enviar a la luz lo hecho en el espacio privado. Obtener un premio es una manera inequívoca de publicar un libro decorosamente.&lt;br /&gt;Sin embargo, aunque no alcanzan aún, hay otras alternativas de publicación. Ser ganador de un certamen no es la única vía. Quizás la calidad estética sea un móvil para enviar los libros a los concursos, porque es superior de esa forma. Cazar premios tiene esa ventaja: el libro publicado suele ser hermoso.&lt;br /&gt;Además, resulta una manera de probarse. Vivimos en una isla donde, a pesar de haber tantas convocatorias, son muchos más los poetas y aunque la victoria dependa de juicios subjetivos, ganar es alentador.&lt;br /&gt;Pero tampoco lo tomo como una búsqueda descarnada. Lo importante realmente es ser leído. Aunque también se desee que el libro sea un objeto bello. Es también un bien comerciable que la gente consume y lleva a sus casas, donde todo el mundo quiere tener algo bello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Qué relaciona a Luis Yuseff con la belleza?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Siempre que me hacen una pregunta así, cito a Hipólito Taine, un filósofo francés mencionado varias veces por Gastón Baquero. Según él, era bello lo feo, pero más bello era lo bello.&lt;br /&gt;Este es de alguna forma mi credo a seguir: buscar la belleza. Aunque también he dicho que el tratar de buscar la belleza no significa que viva exactamente en la belleza. Eso es muy difícil, soy un escritor de estos tiempos y tengo las mismas inquietudes y los mismos desgarramientos que todos. No vivo en una torre de marfil. Pero sucede que en la historia de la Literatura y el Arte, aquello que ha trascendido realmente ha sido lo asociado a los cánones de belleza de cada época. Desde Miguel Ángel Buonarroti, Da Vinci, hasta más Cosme Proenza, con una poética plástica preciosista y conmovedora, en la cual no prima la belleza fácil del ojo, esa que se refleja en el iris y el cerebro se encarga de asimilarla pasivamente. Es la belleza que enseña un falso camino al hacer sentir como a las puertas del paraíso cuando muestra un infierno. Tal es mi intención al defender la tesis de que el Arte debe ser bello y no por ello banal.&lt;br /&gt;Tampoco se trata de una estética determinada. Al final, la importancia está en lo dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Recientemente, en una entrevista, afirmó que en narrativa sus brazadas eran de náufrago. Sin embargo, hace poco se alzó con el Vértice, de cuentos cortos y el Celestino, también de cuento. ¿Puede significar esto que comienza a bracear mejor?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso de esa declaración es que fue hecha con posterioridad a esos premios. Por lo tanto, mantengo esa opinión. Sigo sintiendo mis brazadas de náufrago, aunque la frase es literaria.&lt;br /&gt;Sucede que comencé en el mundo de la literatura escribiendo versos, por eso me siento más cómodo con ellos. No soy un escritor que necesite grandes espacios para expresarme, como lo precisa la novela, por ejemplo. Pienso que, quizás, alguna vez, pueda acercarme a esas difíciles costas de la novela, pero no sé cuán cansado pueda llegar.&lt;br /&gt;A eso me refiero al hablar de mis brazadas de náufrago. Por ahora, mis cuentos, parte de un libro inédito, duermen un dulce sueño del cual no sé cuándo finalmente despertarán. De hecho, no los he publicado nunca. Participé en estos certámenes, pero el cuaderno se mantiene inédito y no siento la seguridad de entregarlo a la editorial e irme a casa con la misma paz que cuando entrego uno de poesía.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;br /&gt;En esa misma entrevista, declaraba que “escribir es una maldición inclaudicable”. Entonces, ¿por qué escribe Luis Yuseff?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es una maldición, pero una maldición bendita. Aunque esta también es una expresión muy literaria. A veces uno se esmera por impresionar al periodista y por eso dice frases que parecen lapidarias y después tienen varias lecturas.&lt;br /&gt;No es algo dicho por primera vez esto de que al escribir y tomárselo en serio, al escritor le es difícil renunciar. Es una fuente en constante producción, liberando una energía, un plasma, para alcanzar un fin. El acto de la creación implica todo el trayecto, desde el origen de la idea hasta la redacción en el papel.&lt;br /&gt;La escritura es como el envase de esa energía, y una vez abierto el canal, ya no se puede cerrar. No se encuentra cómo detener esa reacción en cadena. Quizás duerma, esté soterrada, pero en un momento comienza otra vez. Es como el despertar de un gran animal dentro de nosotros. Un animal de creación. Y lo que digo no es un arrebato poético o una simple metáfora, es algo que alimentamos constantemente y al mismo tiempo se alimenta de nosotros.&lt;br /&gt;Hay muchos escritores que dicen necesitar divertirse para escribir. A mí no me pasa exactamente lo mismo. Siento un gozo diferente. Al escribir percibo el gozo de saber que voy a llegar al final, pero mientras el momento de empezar a escribir llega, es tortuoso. Son fuerzas iguales en sentidos contrarios y quien está en el medio soy yo. Me despedazan, me fragmentan, pero no me puedo negar. Por eso es una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;La muerte, el amor, la isla y la emigración son temas recurrentes dentro de su obra. ¿Por qué esos y no otros?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La Isla y la Emigración confluyen, para mí, en uno. La muerte y el amor son temas universales desde el inicio de los tiempos. Desde la misma Biblia se habla de ellos. La epopeya del Gilgamesh, escrita en tablillas de barro hace miles de años, los aborda también.&lt;br /&gt;Entonces no hago nada nuevo. Solo acudo a lo que me hace, me conforma, me delimita y de algún modo trato de ser coherente con eso porque, entre otras cosas, no debemos hablar de lo que no sabemos. Si de lo que mejor sé hablar es del amor, de la muerte y de la isla, por qué entonces hablar de algo ajeno.&lt;br /&gt;Sin embargo, para mí es muy importante la isla. En Cuba, en los años 90, ocurrió un fenómeno social, político, que marcó todas las artes, desde la plástica hasta la literatura, pasando por la documentalística y el cine: el asunto de los balseros. Al ser una criatura de isla y vivir en mi país, porque quiero vivir en él, lo he asumido, está también en mi poesía. Quiero que aparezca naturalmente. Si no lo he logrado, al menos lo he intentado. Defiendo posiciones no extremistas, no cómodas, aunque eso conduzca al riesgo de la hoguera. Pero los poetas, de algún modo, también estamos llamados a dejar constancia de la época que vivimos.&lt;br /&gt;Al final, es una parte de nuestra historia vivida y no podemos adivinar si dentro de un siglo alguien recordará lo sucedido en Cuba en 1994, o si recordarán acontecimientos del año 2006 y quién sabe si en treinta años ya nadie recuerde quién fue Luis Yuseff. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Publicado en: &lt;a href="http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n249_02/249_09.html"&gt;http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n249_02/249_09.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6666;"&gt;Cartas al silencio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por: Martha María Montejo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;En el mapa personal de tu poesía, ¿qué lugar ocupa &lt;em&gt;Salón de última espera&lt;/em&gt;?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Virgilio Piñera dijo que su poesía era circunstancial, y eso lo veía como algo que le hubiera gustado superar. La circunstancialidad en la poesía le va, a mi manera de pensar, ímplicita. Eso llevaría unas cuantas líneas para explicarlo, pero no quiero convencer a nadie, ni siquiera al mismísimo V.P que ya no está en el mundo de los vivos para enristrar sus armas contra mi. De una circunstancia surge el título y una gran parte de Salón de última espera. Fue en un aeropuerto nacional. Allí presencié escenas que me resultaron conmovedoras, otras repulsivas, y algunas indiferentes. Lo cierto es que de inmediato supe que aquello me conduciría a la escritura, un proceso que en mí es tortuoso y espaciado, pero una vez que se desencadena, también es intenso, atropellado. Este cuaderno no es la excepción, por eso se inserta en ese “mapa poético personal” coherentemente, pues continuo manejando códigos estéticos que ya me eran afines desde mi primer libro.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Salón de última espera&lt;/em&gt;, me ha permitido retomar, pero también adentrarme en otros espacios del alma humana. Espacios que no son excluyentes, por cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Este ha sido un año pródigo en premios, ¿qué ha significado para tí?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;En lo personal, este ha sido un año muy difícil, de grandes pérdidas familiares; sin embargo, he tenido la retribución espiritual que aportan los premios. De alguna manera han amortiguado esa terrible sensación que es la de ver morir a los tuyos. No es que esté signado trágicamente con lo invisible, pero si ese fuera el precio para ser agasajado, prefiero quedarme en casa, escuchando mi música, acompañado de los que amo, una conversación inteligente y alguna que otra lectura que me haga morir de envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Dentro de todos los reinos que habita la Poesía, ¿en cuál vives tú?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Siempre he dicho que el Arte debe ser bello, pero no frívolo; la literatura – y menos la Poesía- pueden quedar excluídas. Fue Hipólito Taine, quien dijo: “Admito que sea bello lo feo, pero es más bello lo bello”. Y tenía razón el filósofo francés, pero, que mi poesía trate de hacerse espacio en ese reino no quiere decir, necesariamente, que yo viva en la Belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Varios libros publicados, premios y lecturas te permiten hacer, al menos a mano alzada, un dibujo de la poesía holguinera. ¿Cómo lo harías?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando recibí en el 2003 el Premio de la Ciudad, le comenté a algunos amigos que me sentía como si se me hubieran abierto las puertas del Parnaso holguinero, con sus íntrigas, pero también con sus poemas memorables, distintivos. Pero no arriesgo hogueras en el intento de hacer clasificaciones literarias. Prefiero que las diferencias surjan sobre la mesa; para eso están las editoriales, que se encargan de publicar sin tomar en cuenta filias o modas. Y este no es un fenómeno exclusivo de nuestra provincia, cuyo sello editorial cumplirá próximamente 20 años, sino que ocurre a todo lo largo del país. Por otra parte, para completar ese “dibujo de la poesía holguinera”, no somos los escritores criaturas demasiado gremiales, pero tampoco la diáspora; existen espacios –y no pocos- en la ciudad, dedicados a la literatura, y no sólo a la Poesía, sino, además, a la Historia, la Música, el Teatro. En esas peñas concurrimos los escritores, intercambiamos ideas, lecturas, sin necesidad de permanecer al acecho de una víctima despistada que esté dispuesta a escucharte, en un portal o bajo la farola de un parque, cada vez que escribes algo que te parece, por pura vanidad, genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Hasta dónde eres poeta, hasta dónde narrador? ¿Hay comunicación entre estos mundos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, están comunicados; cualquiera que sea el camino que tomes, el destino es el mismo: la literatura. Pero no hacen falta cartas credenciales que lucirían como títulos nobiliarios. Para ser aceptado como una cosa o la otra, sólo se trata de que tengas qué decir y, por encima de eso, que lo hagas bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;¿Qué escribes en estos momentos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hay algunos libros comenzados, cuento y poesía, que espero concluir en el próximo año. Mientras tanto, como Juan Gelman, “sigo escribiéndole cartas al silencio”.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;(Tomado de: &lt;a href="http://www.cubaliteraria.cu/delacuba/ficha.php?s_Seccion=43&amp;amp;Id=2104"&gt;http://www.cubaliteraria.cu/delacuba/ficha.php?s_Seccion=43&amp;amp;Id=2104&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6666;"&gt;Una íntima necesidad&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Por Kirenia Legón &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo, y lo voy a decir usando algo que escuché a una persona cuyas condiciones de vida no son las mejores: "para escapar del cuerpo", suponiendo que este viaje se haga de adentro hacia fuera; aunque todo acto de creación, si es sincero, lleva implícita una búsqueda interior que debe terminar con un hallazgo. Ese es el poema, cuando es el Poeta quien se adentra en la noche del alma.La persona que escribe o el que pinta, el que hace música, en fin, el que crea, lo hace porque tiene una íntima necesidad de decir algo. Lo cual no significa que a los demás les interese lo que tú tienes que decirles. Pero a pesar del que te lee, te observa o el que te escucha, terminas sobreponiéndote al destino de traer a la luz el mensaje que se te ha confiado. Es decir: llegó el momento en que tienes que sacar lo que llevas dentro, de la manera que sea. A mí me ha correspondido doblegar(me) (a) la palabra.. Ahora: ¿desde cuándo? No hace tanto, 5 ó 6 años quizás. Como dijo Eliseo Diego "soy reciente, de ayer mismo". Y añadiría Flor Loynaz: "Y aún de mí me fatigo todavía..."La Muerte, el Amor... Aunque para amar, y para morir (asumo la perogrullada) antes hay que estar vivos. Esos son los grandes temas de la Poesía , y en general de todas las Artes, desde siempre. Así que no hemos inventado nada. Otros estuvieron antes. Los que vinimos después, hemos encontrado en parte el camino hecho. Lo que nos compromete con la creación, está en convencer a los demás de cuán auténtico es lo que estás haciéndoles llegar, aunque en realidad sólo estás retomando.Es poco probable que logres evadir la realidad. Cualquiera que sean tus códigos como escritor --o como artista-- de algún modo quedará reflejada en lo que escribes, en lo que creas. Pero también puede ser a la inversa, porque aquí ya no puedes hablar solamente de un objeto (o un sujeto) que se mira en la superficie pulida y casta del otro: se ha creado una especie de trampa en el espacio que media entre las superficies reflejantes. Y ahí está lo creado. Yaciente o levantándose como una columna. Eso es lo que ve el consumidor potencial de lo que escribes. Y eso lo que se lleva a casa o deja en el stand empolvándose. No invito a que hagamos concesiones bastardas, pero el verso debe ser bello, despertar sensaciones, instintos en las personas, sin necesidad de acudir a una torre de marfil. Son demasiado reales los vientos que nos azotan, pero también propiciatorios. Se hace poesía de los alisios, pero también de los ciclones. Lo que no hay que olvidar es que se está haciendo literatura. El oficio le da forma a lo que aporta la inspiración. Lo otro --citando a Dulce María-- son versos sin rigor de talla, cuajados solo para darle caminos a la pena . El poema, y esto lo he dicho otras veces, es como una caja de música. Los mecanismos que la hacen funcionar deben permanecer impecables. Pero la música que canta al oído viene de más adentro. El verso se construye, pero la poesía es otra cosa.Todos tenemos fantasmas. Me acompañan a todas partes. No los puedo negar, porque sería un acto criminal decir que se vive sin ellos. Ya te comenté que a la hora de hacer poesía pasamos a través de tamices que pusieron otros, si se quiere taumatúrgicos, más cercanos al alquimista, que al hombre de ciencia; lo cual no contradice aquello de que "el león está hecho de carnero asimilado". Eso lo dijo Da Vinci, quien a su vez citaba a alguien que no recuerdo y que de seguro también tuvo sus fantasmas. Por lo pronto evoco a los míos, los convoco, los aireo constantemente. A mi diestra están los que releo: Virgilio Piñera, Lezama, Lorca, Vallejo, Rimbaud, Gabriela Mistral, Casal, Neruda, Shakespeare. Del otro lado quedan los "metabolizados", los entrañables, los que más se quieren: Dulce María Loynaz, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Constantino Kavafis, Luis Cernuda. Y me va quedando libre el ojo del huracán, pero ese lo reservo a los que prefiero que descansen en paz. Prefiero al lector que me usa sólo como intermediario. Reescribe lo que lee. Lee lo que reescribe. Y si se te concede la oportunidad, un día se te acerca y dice: "Eso pude haberlo escrito yo..." Pero está consciente de que no lo hizo. Es un ser pacífico. No pacifista. Te reta todo el tiempo, sólo que las armas las escoges tú como escritor. Piensa que te ha ganado la batalla, pero casi siempre queda rendido a tus pies y acepta, finalmente, su condición desventajosa, sin peores consecuencias.A Dios gracias "la literatura goza de buena salud", y no está en estado de coma. Sería terrible tener que empezar a pedir fármacos del extranjero para sanar nuestros libros. Hay una realidad, y esa aflora a primera vista. En Cuba se está escribiendo mucho, sobre todo poesía, y la asumen con responsabilidad tanto los jóvenes como los menos jóvenes. Existe un medio de cultivo que es rico para la creación. Pero no me preguntes qué es lo que va a quedar de todo este fervor, prefiero no arriesgar hogueras. Tampoco creo que haya que preocuparse demasiado por lo que vendrá. ¿Qué es la posteridad? ¿Cuántos años avalan la posteridad? ¿Quedar para quién...?¿Qué será de los libros que hoy se imprimen por millones en todo el mundo cuando hayan pasado veintesiglos más? Mejor vamos a dejar las cosas como están y seamos más humildes, porque al final todos seremos borrados por la ventolera arrasadora de la muerte. Aparte de lo que tengo en revistas, hay un primer libro, &lt;em&gt;El traidor a las palomas&lt;/em&gt;. Es un cuaderno iniciático que quiero mucho. Me ha dado las mayores alegrías. Lo que vendrá después, creo, no va a superar eso, y no me refiero a calidad sino a intensidad por lo que de primer amor supone. Este volumen salió por Ediciones Holguín en el 2002, una tirada muy breve, pero fue uno de los más vendidos en la provincia. Un best seller local. Después vinieron &lt;em&gt;Esquema de la impura rosa&lt;/em&gt; (Ed. Vigía) y &lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/em&gt; (Ed. Holguín), Premio de la Ciudad en el 2003. Espero que, si los buenos tiempos no cambian, para el próximo año aparezca por Ediciones Almargen &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt; , y por Letras Cubanas &lt;em&gt;Golpear las ventanas &lt;/em&gt;, Premio Pinos Nuevos 2004. Decir que tengo un poema preferido es una forma de evadirme. O evadirte, porque estaría desviando la atención de algo que forma parte de un conjunto. Ahora, si me preguntaras el poema que más quiero tal vez podría orientarte mejor, aunque siempre ese gusto va estar ligado a un sentimiento doloroso. Es la parte masoquista que me toca. De todas formas, estamos hablando de una materia conocida por unos pocos solamente. No te tomes muy en serio lo del best seller.He hecho lecturas en lugares disímiles, sobre todo referido al público. Esto me ha obligado a escoger con mucho cuidado los textos que leo cada vez, sólo por una cuestión de respeto al público, y hasta para sentirme yo mismo un poco aliviado. Enfrentar una sala con 15 personas me provoca el mismo estado de ansiedad que tener un auditorio de 80 lenguas, y 160 oídos. Me dan terror. El escritor no debe leer públicamente textos que el "distinguido" no pueda decodificar. No es cuestión de subestimar lo que tienes enfrente, sino de salvar la estancia. No todos los días aparece alguien dispuesto a salir de su casa para escuchar algo que no entiende. Entonces, como agradecimiento, no abuses de esa persona que se sobrepone a la intemperie, al solazo, o a la lluvia sólo para escucharte, aunque al final, y esto también puede suceder, se haya gastado el recital rescribiendo lo que dices. Sí, existe un acercamiento que --usando una palabrita tuya-- es muy saludable, entre los directivos de las instituciones y los creadores. Las relaciones personales que pudieran ser de protocolo, no lo son, tal vez porque me siento identificado con el movimiento artístico de vanguardia en la provincia. Lo otro que nos interesa como creadores, y en este caso como poetas, es ver publicadas nuestras obras. Me gustaría que nuestros libros salieran publicados, en su mayor parte, por ediciones de la A.H.S. En Holguín tenemos una editorial que sobrevivió a los duros años noventa; sin embargo, se puede decir que es insipiente. Ediciones La Luz está saliendo de la oscuridad y constantemente pedimos para ella, como decía Goethe, más luz... El acto de la creación tiene mucho de intuitivo. Lo demás es herramienta. Ya te hablé de esto cuando me referí al oficio y a la inspiración. Por tanto prefiero referirme ahora a lo íntimo que siempre ha sido en mí.Mis mayores anhelos a la hora de escribir son mi cuarto y la barrera musical de la que casi nunca puedo prescindir. Mi propio ruido me aísla del infiernillo que significa nacer y vivir en el Caribe. No soporto a nadie cerca mientras escribo. Sin embargo, cuando doy por terminada mi dedicación, prefiero una confrontación inmediata que me dé la medida de lo mucho o poco que he logrado comunicar. Si no me he ensimismado exageradamente en la experiencia motriz del poema. Si no me he encerrado en eso que es terrible, y que es escucharse solo a sí mismo. Lo mejor es acudir a los amigos, y no solo a los que hacen literatura, es bueno también ver del otro lado, a las personas que no escriben pero tienen un oído, una sensibilidad especial. A veces prefiero al lector crítico vinculado indirectamente a la creación. Entre ellos el hálito de la poesía se distingue mejor. Casi se puede palpar. Es lamentable que, entre poetas, de lo que menos se hable sea de poesía.Salvar... ¿Cómo el arca de Noé?... Pues trataría de incluir lo que siempre me ha sido cercano al espíritu. También le daría de comer al cuerpo. Aunque pensándolo mejor, este es un acto demasiado egoísta de mi parte, porque estaré dejando a otros lo que yo creí que era bueno para ellos. No es una acción democrática, aunque en un momento tan decisivo dudo que los hombres tengan tiempo de pensar en los demás. Tampoco creo que valga la pena la sobrevida cuando ya no estén aquellos con los que quise pasar el trance, dicho virgilianamente. Por tanto, mi corazón altruista deja su espacio para que en esa arca sea otro el salvado. No quiero la vida si no están los que amo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Publicado en: &lt;a href="http://www.esquife.cult.cu/revista/54/06.htm"&gt;http://www.esquife.cult.cu/revista/54/06.htm&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-5946245526888826704?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/5946245526888826704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=5946245526888826704' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/5946245526888826704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/5946245526888826704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/entrevistas.html' title='ENTREVISTAS'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2eoyI5_xI/AAAAAAAAABM/6tlVgugySyk/s72-c/Luis+en+Buenaventura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-4974570985279944998</id><published>2007-04-11T19:14:00.001-07:00</published><updated>2008-12-09T03:11:56.617-08:00</updated><title type='text'>El traidor a las palomas (Ediciones Holguín, 2002)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2XACI5_wI/AAAAAAAAABE/mu4ylnRI4Tw/s1600-h/EL+TRAIDOR+A+LAS+PALOMAS.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052360383809584898" style="FLOAT: left; 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Era perfecta la Rosa del maestro, tanto que un día el testigo mayor le besó cada uno de los pétalos y la sopló al espacio para que atravesara el Atlántico y se remojara en las aguas del San Juan, para que asomara por entre estas puertas azules y en un acto de bondad se nos mostrara como al descuido, para enseñarnos definitivamente lo que es la pura belleza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;Laura Ruiz (Poeta y Editora)&lt;br /&gt;Sobre la impura rosa (Fragmento)&lt;br /&gt;Presentación de&lt;br /&gt;Esquema de la impura rosa&lt;br /&gt;(Ed. Vigía, 2004)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-3145311532576004335?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/3145311532576004335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=3145311532576004335' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/3145311532576004335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/3145311532576004335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/esquema-de-la-impura-rosa.html' title='Esquema de la impura rosa (Ediciones Vigía, 2004)'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2VwiI5_vI/AAAAAAAAAA8/fel2InzL5AI/s72-c/ESQUEMA+DE+LA+IMPURA+ROSA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-4428402511057223447</id><published>2007-04-11T18:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T10:06:00.770-08:00</updated><title type='text'>Vals de los cuerpos cortados (Ediciones Holguín, 2004)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2THyI5_uI/AAAAAAAAAA0/BpOfWpU1V0U/s1600-h/VALS+DE+LOS+CUERPOS+CORTADOS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052356118907059938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2THyI5_uI/AAAAAAAAAA0/BpOfWpU1V0U/s320/VALS+DE+LOS+CUERPOS+CORTADOS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;A los atisbos de una sensibilidad peculiar y un diapasón notable de referentes, reciclados para desnaturalizar el signo y recontextualizarlo, que ha devenido hecho de estilo, Yuseff suma ahora un matiz ontológico, más allá de lo inmediato visible.&lt;br /&gt;Aunque el poemario Vals de los cuerpos cortados revela profundo trasfondo hedonista, el poeta trasciende el erotismo pangenérico y hurga en motivaciones sociales de relevancia universal, sin desprenderse del todo de su fino lirismo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vals&lt;/em&gt;… es un canto a la tolerancia, la familia, la búsqueda impenitente del amor y la amistad, pero también una mirada escrutadora al futuro, un intento por responder a las eternas preguntas del hombre, cosa que suelen hacer los poetas desde los tiempos de Pompeya sin perder &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;la novedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rubén Rodríguez (Periodista y Escritor)&lt;br /&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;br /&gt;(Ediciones Holguín, 2004)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;em&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/em&gt;, es la danza de un hombre que desmenuza a diario su propio cuerpo. Con cada mirada que lanza a su alrededor, cada mirada suya es una flor de hierro en el pecho de alguien, pétalo de amor y de esperanza, pétalo también de desamor, por supuesto... un libro lleno de paz y de violencia. Violencia bíblica de un Nuevo Salmo de Asaf, porque siempre hay un enemigo, él no quisiera, pero siempre hay un enemigo.&lt;br /&gt;Quizás sea esta obra ganadora del Premio de la Ciudad un canto distinto de otros, una voz peculiar que resalta por su lirismo accesible y contagioso (...) Un poemario familiar y religioso para quienes viven bajo la tutela de dioses literarios como Cernuda, Wilde o Rilke… “En la isla lo que no ha salido del pincel de Miguel Ángel se debe al cincel de Cellini o al delirio de Moreau”, en la isla los demonios de la piel no dejan dormir, dice Yuseff, advertido por el mismísimo Apóstol, en mitad de un desfile de antorchas: “el genio embellece los monstruos que crea” . Porque la Patria, la Isla, su Cultura está latente en cada verso...”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Escrito en Certeneja de Guirabo&lt;br /&gt;Ghabriel Pérez (Escritor)&lt;br /&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;br /&gt;(Ediciones Holguín, 2004)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-4428402511057223447?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/4428402511057223447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=4428402511057223447' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/4428402511057223447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/4428402511057223447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/vals-de-los-cuerpos-cortados.html' title='Vals de los cuerpos cortados (Ediciones Holguín, 2004)'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2THyI5_uI/AAAAAAAAAA0/BpOfWpU1V0U/s72-c/VALS+DE+LOS+CUERPOS+CORTADOS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-5986314820821997313</id><published>2007-04-11T18:42:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T10:06:00.953-08:00</updated><title type='text'>Golpear  las ventanas (Editorial Letras Cubanas, 2004)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2QLyI5_tI/AAAAAAAAAAs/MdwLbVtRjo0/s1600-h/GOLPEAR+LAS+VENTANAS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052352889091653330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2QLyI5_tI/AAAAAAAAAAs/MdwLbVtRjo0/s320/GOLPEAR+LAS+VENTANAS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Una lectura distinta del mundo, otra mirada sobre las relaciones humanas y amorosas, una marca distintiva que identificará desde ahora la labor poética de Luis Yuseff, son algunas de las virtudes que hallará el lector en estos textos de valía, cuya diversidad es quizás su rasgo mayor.&lt;br /&gt;Por estas páginas cruzan momentos importantes de la praxis personal del aún joven autor, así como, simbolizadas, aptitudes y actitudes, acciones y pensamientos que tocarán a muchos, pues Luis Yuseff a partir de alegorías a textos de sus poetas preferidos (...) arma un escenario de honda sensibilidad y fino lirismo. Con ello nos entrega un cuaderno equilibrado, convincente, que el gustador de la genuina poesía apreciará por sus méritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Mayra Hernández Menéndez (Editora)&lt;br /&gt;Golpear las ventanas (Ed. Letras Cubanas, 2004)&lt;br /&gt;Palabras de contracubierta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;***&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Desde el dramático título hasta el último de los poemas se mantiene una honestidad creativa que lo obliga a mirarse sin temores, a tocar de forma diversa y honda los más sensibles temas existenciales y mostrársenos desnudo y transparente con una altura lírica no muy abundante entre creadores de su edad, más ocupados en epatar que en crear una obra capaz de trascenderlos (…)&lt;br /&gt;Sin macerar la tristeza por amores fugaces e imposibles, Luis Yuseff nos entrega un poemario limpio, genuino, que nos lo presenta como dueño de una voz que sabe comunicarse sin recurrir a ambigüedades.&lt;br /&gt;Textos que entran sin violencia y se aposentan en el alma de los lectores con la fijeza y totalidad de la verdadera poesía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;René Valdés (Pinar del Río. 1945)&lt;br /&gt;Poeta, escritor para niños y editor&lt;br /&gt;Golpear las ventanas (Editorial Letras Cubanas, 2004)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Este libro se me asemeja y quiero compararlo con un arpa, donde cada cuerda representa amores, desamores, anhelos, amigos prohibidos, lejanos, queridos, la familia y su memoria, cada uno provocando una música única y clara, una música capaz de encantar y ser nueva cada vez que nos acerquemos. Luis Yuseff no nos invita a golpear las ventanas, sino a que nos acerquemos con sutileza. Única opción posible para entrar en su mundo, donde el poeta se deleita escuchando las más bellas canciones, acompañado de sus fantasmas favoritos, aquellos que le permiten “darle alegría a su corazón”, para contarnos, cantarnos, su historia, su tiempo sobre la piel del amante que aunque no es “bíblicamente bueno”, es necesario y verdadero.&lt;br /&gt;Celebremos esta entrega de Letras Cubanas con el convencimiento de que estamos en presencia de un libro escrito con los valores y conceptos más altos y puros de la poesía. Un poemario de cantos antiguos y nuevos, que se incorpora con luz propia en lo mejor y más coherente del coro lírico de la actual poesía cubana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Kenia Leyva Hidalgo (Poeta)&lt;br /&gt;Golpear las ventanas (Editorial Letras Cubanas, 2004)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-5986314820821997313?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/5986314820821997313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=5986314820821997313' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/5986314820821997313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/5986314820821997313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/golpear-las-ventanas.html' title='Golpear  las ventanas (Editorial Letras Cubanas, 2004)'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2QLyI5_tI/AAAAAAAAAAs/MdwLbVtRjo0/s72-c/GOLPEAR+LAS+VENTANAS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-957067714113712077</id><published>2007-04-11T18:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T10:06:01.119-08:00</updated><title type='text'>Yo me llamaba Antonio Broccardo (Ediciones Almarge, 2004)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2N5yI5_sI/AAAAAAAAAAk/xjtaQ9FFfeo/s1600-h/YO+ME+LLAMABA+ANTONIO+BROCCARDO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052350380830752450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2N5yI5_sI/AAAAAAAAAAk/xjtaQ9FFfeo/s320/YO+ME+LLAMABA+ANTONIO+BROCCARDO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Luis Yuseff es un poeta con un mundo personal que comunica mediante una voluntad estilística cuidadosa e informada. Es ante todo un poeta del amor. La mayor parte de su poesía se concentra en la necesidad de apresar, poseer, glorificar el cuerpo amado. El sujeto lírico de sus poemas desea amar y ser amado, vivir en la correspondencia de afectos, ternura y belleza que genera el amor cabal, desinhibido y sincero (...)&lt;br /&gt;Los poemas de este autor se leen con delectación. Ellos apelan a los sentimientos más fijos y universales. Y lo hace con una escritura bondadosa, pulcra y emotiva. Su poesía es ligera y fresca como espuma de olas. Fina y amorosa como el encaje que tejen las novias. Una vez leídos, sus textos se tornan refugio, alcoba, confesionario, espacio de intimidad, franqueza y entrega. Sitio preferido para los amantes. Para quienes creen que toda belleza es terrible pero necesaria y que el amor es el aire que sostiene a los ángeles que nos acompañan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Manuel García Verdecia (Escritor)&lt;br /&gt;Noticia de Antonio Broccardo. (Fragmento)&lt;br /&gt;Prólogo a &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Ed. Almargen, 2004)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;***&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;p align="left"&gt;La primera impresión que uno se lleva con este libro es que está en presencia, al margen de la buena poesía, de un poemario de múltiples lecturas. Pero con ello no me refiero a la tan traída y llevada polisemia. Con esto de poemario de múltiples lecturas quiero expresar que quien se adentra en el mundo poético de Luis Yuseff, debe hacerlo equipado con un mínimo de bagaje histórico-cultural. Porque este mundo está habitado por los personajes más diversos, producto de lo que parecen ser incesantes lecturas del poeta. Culto, pero nunca culterano, el autor posee la extraña habilidad de introducir personajes reales y de ficción, encargados de justificar y al mismo tiempo clarificar el poema, en un amplio abanico de intertextualidad para disfrute del lector atento (...)&lt;br /&gt;De lo que no cabe duda, es de la voluntad y eficacia del autor para alcanzar un estilo, una manera de decir y una comunicación inmediata con el lector y arrastrarlo al objetivo final de todo poeta: la complicidad con el lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Claro Misael Salcines (Escritor)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo (Ediciones Almargen, 2004)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-957067714113712077?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/957067714113712077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=957067714113712077' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/957067714113712077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/957067714113712077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/yo-me-llamaba-antonio-broccardo.html' title='Yo me llamaba Antonio Broccardo (Ediciones Almarge, 2004)'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2N5yI5_sI/AAAAAAAAAAk/xjtaQ9FFfeo/s72-c/YO+ME+LLAMABA+ANTONIO+BROCCARDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-2987074815214214752</id><published>2007-04-10T17:07:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T10:06:01.385-08:00</updated><title type='text'>Salón de última espera (Casa Editora Abril, 2007)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/Rh2JtyI5_rI/AAAAAAAAAAc/P7s7HADmieU/s1600-h/YO+ME+LLAMABA+ANTONIO+BROCCARDO.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwppSI5_qI/AAAAAAAAAAU/v36nklua144/s1600-h/SALÃN+DE+ÃLTIMA+ESPERA.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051958671223422626" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwppSI5_qI/AAAAAAAAAAU/v36nklua144/s320/SAL%C3%93N+DE+%C3%9ALTIMA+ESPERA.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;br /&gt;En el poemario que el lector tiene en sus manos y ante sus ojos, retoma Luis Yuseff el uso de la máscara: el poeta y el poema que escribe avanzan hacia nosotros enmascarados, en el sentido cartesiano: avanzan convertidos en otra persona, no en el Luis Yuseff con carné de identidad y dirección postal, el que contesta al teléfono y firma documentos, sino en el poeta que el autor se ha inventado, en la máscara escogida para presentarse. En este poemario, como antes en &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;, tal vez con una resonancia menos central en el presente, el poeta obrando por semejanza, se ha transfigurado en otro. Si antes era un personaje renacentista, ahora es un Devorador que va organizando sus poemas y dándole, en virtud del artificio, una suerte de unidad en algo narrativa. Poesía de referencias previas a la escritura del poema, muy efectiva y hermosa. Suele el lector, con buena memoria, realizar una lectura doble, y tener, mediante el ejercicio al que lo inducen, placeres dobles. Sus poemas traen a la poesía cubana una elegancia sentenciosa y a la vez displicente, un abandono de sabor oriental y sin embargo una precisión a lo Paul Celan. No sólo recoge poemas en prosa o en verso, sino que conjuga en un mismo texto ambos procedimientos: suele el poema en prosa pasar diestramente al verso, y éste regresar al de la prosa. Ha de encontrar el lector en ellos un suave sabor bizantino, un desplazamiento imaginario por sus rosas. Varios momentos lo llevarán a recordar el admirable &lt;em&gt;Cuarteto de Alejandría&lt;/em&gt; de Lawrence Durrell. Yo me felicito en presentarlo y felicito al poeta que lo ha escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Antón Arrufat&lt;br /&gt;Premio Nacional de Literatura&lt;br /&gt;Palabras de contracubierta a&lt;br /&gt;Salón de última espera&lt;br /&gt;(Casa Editora Abril, 2007)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;div&gt;Libro sopesado, entre la confesión y el canto. Mesurado en su composición. Justo en sus apropiaciones de otras voces. Ardiente y conmovedor. Declara una voz adulta, en posesión de su registro y con mirada que rasga lo epidérmico y busca. Rezuma urgencias. Convoca, golpea, mueve. Arroja con su presencia toda impavidez. Pleno de belleza cáustica pero regeneradora. Detrás del filo hay un alma encantada. Suerte para quienes prestemos oído.&lt;br /&gt;Me olvidaba: todo cuanto he aventurado conjeturar sobre lo que se espera tras el salón de última espera —una definición, un destino, el todo o la nada — puede epitomarse en el Devorador que nos advierte el poeta, que es todo aquello. Estos poemas pueden servir muchos propósitos. Pienso que el ser que está tras estas líneas favorecería uno sobre todos, el arrancarle al Devorador, otro corazón que llevarse a la boca. El poeta se sacrifica y pone el suyo. Ya basta, dice su clamor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Manuel García Verdecia (Escritor)&lt;br /&gt;Salón de última espera&lt;br /&gt;(Casa Editora Abril, 2007)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;Sus textos no se pueden leer sin pensar en la poesía cubana, en la obra grande que le sale y en el lugar que él y su obra ocupan en el universo. Todavía no sé si lo digo como el Salieri de Milos Forman, dolida y extasiadamente, o si lo digo como quien se hace justicia a sí misma. A lo mejor ocurren ambas cosas (…)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Salón de última espera&lt;/em&gt; permite que el lector se reconozca a medida que el texto reconoce al lector dentro de sí mismo y le ofrece la tentadora oportunidad de perderse bajo la fabulosa constelación de un puñado de símbolos —la rosa, el Devorador, el miedo al miedo—, con poemas como estacas que no perdonan a nadie, y no le temen a la exactitud, ni a la inexactitud, ni al desparpajo, ni a la elegancia; poemas con la terrible belleza de El violín o con la mentida serenidad de Las voces que murmuran: “Virginia Woolf, también yo soy como el pez que salta sobre las rocas…”&lt;br /&gt;Belleza pura y dura es el resumen de estas páginas. Y no hay que hablar más cuando no se engaña, cuando lo que resta es el silencio compañero de la lectura asombrada, y la gratitud hacia el poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Gleyvis Coro Montanet (Poeta y narradora)&lt;br /&gt;Presentación de Salón de última espera&lt;br /&gt;(Casa Editora Abril, 2007)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Tu libro lo acabo de leer ahora, detenidamente. No sólo es muy bueno, es bellísimo. Sobrecoge cómo escribiendo desde lo terrible, sobre cosas tan terribles, está escrito a un tiempo con una delicadeza suma; es como el tallo de esa rosa de todos (de nadie), arrasada y que siempre renace, desde cualquier lugar, hasta de los fríos salones de espera de un aeropuerto. Hay muchos poemas que me gustan, que me parecen espléndidos, pero lo que más me llama la atención es ese registro: desgarro y delicadeza a un tiempo. &lt;em&gt;Las voces&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Navidad feliz navidad&lt;/em&gt;, son piedras de toque, a mi juicio. Creo que, después de un libro como ese, has de tardar un tiempo para otra cosecha, pero vale la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Damaris Calderón (Poeta)&lt;br /&gt;Salón de última espera&lt;br /&gt;(Casa Editora Abril, 2007)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Este libro es poesía de estremecimiento, de emoción contenida, de oblicuidades, desconciertos y tal vez desamparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;Eduardo Heras León&lt;br /&gt;Presentación de la Colección Calendario 2005&lt;br /&gt;Salón de última espera&lt;br /&gt;(Casa Editora Abril, 2007)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-2987074815214214752?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/2987074815214214752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=2987074815214214752' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/2987074815214214752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/2987074815214214752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/en-el-poemario-que-el-lector-tiene-en.html' title='Salón de última espera (Casa Editora Abril, 2007)'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwppSI5_qI/AAAAAAAAAAU/v36nklua144/s72-c/SAL%C3%93N+DE+%C3%9ALTIMA+ESPERA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-7427657437003648470</id><published>2007-04-10T16:43:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T10:06:01.622-08:00</updated><title type='text'>CURRICULUM Y CRÍTICAS PUBLICADAS EN LA PRENSA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwkiyI5_pI/AAAAAAAAAAM/6Pm7fGa75-8/s1600-h/Luis+Gibara+45.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051953061996134034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwkiyI5_pI/AAAAAAAAAAM/6Pm7fGa75-8/s320/Luis+Gibara+45.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Holguín, Cuba, 1975. Poeta y narrador. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Tiene publicados &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;El traidor a las palomas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (2002) y &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Vals de los cuerpos cortados&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Premio de la Ciudad, 2003), ambos por Ediciones Holguín, &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Premio Alcorta; Ediciones Almargen, 2004), &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Esquema de la impura rosa&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Premio América Bobia; Ediciones Vigía, 2004), &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Golpear las ventanas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Premio Pinos Nuevos; Editorial Letras Cubanas, 2004), &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Salón de última espera&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Premio Calendario, 2005; Casa Editora Abril, 2007) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Oración para pedir la rosa de nadie&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Editorial Cuadernos Papiro, 2007). En el 2000 obtuvo el premio Nuevas Voces de la Poesía en Holguín y en 2005 el Celestino de Cuentos, Vértice de Cuentos Breves y mención del VI Premio de Poesía Nósside Caribe. Poemas y cuentos suyos aparecen recogidos en varias antologías: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;El árbol que silba y canta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Ediciones Holguín-Ediciones La Luz, 2004), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Antología del II Premio Internacional de Poesía Amorosa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, 2004), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Extraños Íntimos: Retratos Poéticos de Ficción&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Hidden Brook Press, Toronto, Canadá, 2004, Edición Bilingüe), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;No Love Lost III. An International Anthology of Poetry&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Hidden Brook Press, Toronto, Canadá, 2004, Edición Bilingüe), &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Las riberas del tiempo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Hidden Brook Press, Toronto, Canadá, 2006, Edición Bilingüe), &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;La madera sagrada &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;(&lt;/span&gt;Ediciones Vigía, 2005), Puente del tiempo (Ediciones Holguín, 2006), &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Memoria de los otros&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; y &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Cuarto Libro de Celestino&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Ediciones La Luz, 2007). En el 2006 fue incluido en las antologías en soporte digital &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Un lugar para la Poesía&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (Editorial Cuadernos Papiros-UNEAC-Ediciones Holguín) y &lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Los Ángeles también cantan&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, Selección de Poesía Latinoamericana de la Revista de Literatura y Arte OLANDINA y Casa del Poeta Peruano. En el año 2005, la Asociación Hermanos Saíz, en Holguín, le otorgó su premio a la excelencia artística “Venga la Esperanza”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;CRÍTICAS&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Abrir las ventanas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Dibujaba ventanas hasta en las puertas&lt;br /&gt;Pero nunca dibujó una puerta&lt;br /&gt; No quería entrar ni salir&lt;br /&gt;Sabía que no se puede.&lt;br /&gt;Solamente quería ver.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tomo como leit motiv estas palabras de Roberto Juarroz, usadas por el poeta Luis Yuseff como exergo de su libro &lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt; (Editorial Letras Cubanas, 2004), y luego le sumo ciertas palabras del Corán: “El que tenga ojos para ver, que vea”. Porque este parece ser el espíritu original del poemario que es, a mi entender, la obra más completa y madura del todavía joven escritor.&lt;br /&gt;Y no uso el adjetivo como apelativo menguante ni paternalista. Si acaso paternal, porque la tradición nos ha legado frases  inmejorables para definirla: “Juventud, divino tesoro” y “los amados de los dioses mueren jóvenes”.  De modo que el último libro de Yuseff es sin lugar a dudas obra terminada y  prieta. Y vuelvo a la semántica, porque prieto no es esencialmente oscuro, sino apretado, concentrado en sí mismo.&lt;br /&gt;Tal aspecto apreció el jurado del concurso Pinos Nuevos, que encabezó la escritora Marilyn Bobes, al premiar en su edición del 2004 el cuaderno del químico holguinero. El químico fue antes alquimista, antes sacerdote, antes hechicero, antes brujo. Esa precisión con que el científico añade a su fórmula porciones cuidadosamente pesadas en el laboratorio, salta a la vista en la estructura de &lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Lo nacional y urgente claman desde la primera parte, donde late el ser social. Aunque el hombre es un animal político, no hay que equivocar el sentido: tras la apariencia de lo inmediato, se esconden lo ontológico. ¿Quién soy, de dónde vengo, a dónde voy? “Fuga de Isla”, “Canción napolitana”, “Souvenir”, “Kodak Paper” I y II hablan de separaciones, idas y venires, la traición y el amor, todo impregnado de un íntimo sentido de responsabilidad social e insularidad. La maldita circunstancia del agua por todas partes, como bien dijo Piñera.&lt;br /&gt;En Luis Yuseff, y no sólo en “Golpear las ventanas”, nos encontramos con la metáfora recobrada, más allá de lo coloquial y obvio. De nuevo en poesía se recurre a lo tangencial y oblicuo, y retornamos a su raíz prístina: el mito. Porque lo poético, la metáfora y sus giros de sentido nacieron del lenguaje hermético de los misterios sagrados de las religiones. Eleusis, Delfos, Abydos, Stonehenge. Festivales de primavera, orgías estivales, iniciaciones, epifanías. Todos esos “eventos” por llamarlos de algún modo, empleaban un lenguaje especial, que estaba vedado a las personas ajenas al culto.&lt;br /&gt;“Cuerpo de la lluvia” es el segundo bloque. Aquí la poesía es esencialmente amorosa, aunque toda poesía es un acto de amor. El erotismo asume maneras antiguas para aludir a lo esencialmente erótico porque Luis Yuseff no puede separarse de un modo sutil de nombrar las cosas. Aunque el poemario revela profundo trasfondo hedonista, el poeta trasciende el erotismo y hurga en motivaciones sociales de relevancia universal, sin desprenderse del todo de su fino lirismo. Se apropia de referentes, pero no los expropia, los recicla y asume con su nuevo valor sígnico. Nunca estará al lado de los vanguardistas y modernos: pero su verbo no será válido cuando el amor sea obsoleto.&lt;br /&gt;Cierra el libro “Casa de retratos”, donde nos reencontramos con poemas ya conocidos, de su primer cuaderno: &lt;em&gt;El traidor a las palomas&lt;/em&gt;, que publicó Ediciones Holguín. Y también con otros más elaborados, como “Para que Virgilio lea sus poemas efímeros” y “Retrato en blanco y negro de Robert Michael Mapplethorpe”, donde rinde homenaje de un modo muy personal a dos malditos: el poeta cubano y el fotógrafo norteamericano. Al terminar de leerlo nos queda una sensación extraña: la de haber bebido un vino antiguo y estar ligados de alguna manera a un poeta del que, como de la rosa, sólo sabemos el nombre. Valor añadido del cuaderno es la hermosa ilustración de portada, del holguinero Yosvani Caisé, a tono con el contenido de este libro.&lt;br /&gt;A los atisbos de una sensibilidad peculiar y un diapasón notable de referentes, reciclados para desnaturalizar el signo y recontextualizarlo, que ha devenido hecho de estilo, Yuseff suma ahora un matiz ontológico, más allá de lo inmediato visible.&lt;br /&gt;Es innegable el ascenso de Yuseff (Holguín 1975) en apenas un lustro, a partir de la mención en el Premio de la Ciudad del año 2001, que le valiera la publicación del cuaderno &lt;em&gt;El traidor a las palomas&lt;/em&gt; (Ediciones Holguín 2002), agotado en pocas semanas. El lirismo anunciado en aquella primera entrega y que despuntaba en el cuaderno &lt;em&gt;La primera inocencia&lt;/em&gt;, premiado en 1997 en el certamen literario local León de León, deviene raigambre en sus últimos textos, que ya toman nuevos derroteros.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt; es un canto a la tolerancia, la familia, la búsqueda impenitente del amor y la amistad, pero también una mirada escrutadora al futuro, un intento por responder a las eternas preguntas del hombre, cosa que suelen hacer los poetas desde los tiempos de Pompeya sin perder la novedad.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Rubén Rodríguez (Periodista, Crítico de Arte y Escritor)&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://ww.palabradeholguin.blogspot.com"&gt;http://ww.palabradeholguin.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Publicado en la Revista &lt;em&gt;El Mar y la Montaña&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se ha escrito y discutido acerca de la importancia de la vida para la poesía y de la poesía para la vida. Convencido de que tanto la una como la otra son parte de un todo inseparable, me seduce el poema donde las dos luces convergen y alumbran (descubren) un cosmos íntimo y social capaz de emocionarme y provocar reflexiones sobre eso que suele llamarse “dimensión humana del hombre”. En un poema de Eliot existe una pregunta que siempre me ha inquietado: “¿A dónde fue la vida que perdimos viviendo?” Es una pregunta que me persigue siempre que intento mirar atrás para saber si he perdido o ganado en el difícil camino de existir intentando ser yo y no otro. Los amantes del fuego artificial, de los arabescos verbales y los inventos de laboratorio, mirarán con desdén la poesía contenida en un libro que anuncia la presencia de un poeta luminoso y profundo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt;, cuaderno del holguinero Luis Yuseff, publicado por la editorial Letras Cubanas en su colección Pinos Nuevos contiene textos que se caracterizan no solo por el rigor expresivo, sino por contener claves que pueden ser definitivas en la fina y tersa creación de este joven autor. Desde el dramático título hasta el último de los poemas se mantiene una honestidad creativa que lo obliga a mirarse sin temores, a tocar de forma diversa y honda los más sensibles temas existenciales y  mostrársenos desnudo y transparente con una altura lírica no muy abundante entre creadores de su edad, más ocupados en epatar que en crear una obra capaz de trascenderlos.&lt;br /&gt;Si reveladora y deslumbrante resulta la desnudez de &lt;em&gt;Golpear las ventanas&lt;/em&gt;, la mirada distintiva y aristocrática de las relaciones humanas y amorosas no lo es menos. “Hay días en que me prohíbo tener amigos”, dice en el poema Kodak paper I. “Tú que vas a condenarme debes saberlo./ Yo era un niño y él me enseñó las palabras para amar./ Yo no sabía entonces de la muerte./ Porque éramos bellos y felices”. En el centro de la poesía de Luis Yuseff está el amor como entrega, como desgarramiento; resurrección, en el decir de Dulce María Loynaz. El amor que fue y el amor que no fue. “Escucha mi cantiga marinero/ tu barca en la mar se pierde/ y en la orilla mi fuego y mi danza de amarte/ junto al fuego tus mansas palomas/ mis colinas te dicen adiós”.&lt;br /&gt;El libro está marcado por la sutil y moderada iluminación que la palabra adquiere cuando alcanza sonoridades de violín que toca angustia en la soledad de una montaña donde se indaga al destino, se revuelven recuerdos, se invocan poetas y artistas que resultan caros al que asume una misión terrible dispuesto a pagar un precio por alto que parezca.&lt;br /&gt;Si las relaciones humanas y el amor son las columnas centrales de este libro, las preocupaciones sociales no pueden estar ausentes. “Avanzamos hacia algún sitio nombrable./ Y sin hablar optamos por el silencio”. Dice en el poema inicial, porque su conciencia no está ajena a la mirada que la realidad exige y conoce sus heridas. “Goteando sobre la isla./ Cayendo en la trampa espiral del regreso./ Con el souvenir entre las manos/ el que vuelve no sabe ya cuándo se parte de nuevo/ ¿cómo?” Dice el poeta doliéndole la ausencia, el corte de alucinantes filos de distancia y extrañamiento en los seres que amó.&lt;br /&gt;Sin macerar la tristeza por amores fugaces e imposibles, Luis Yuseff nos entrega un poemario limpio, genuino, que nos lo presenta como dueño de una voz que sabe comunicarse con otros sin recurrir a ambigüedades.&lt;br /&gt;Textos que entran sin violencia y se aposentan en el alma de los lectores con la fijeza y totalidad de la verdadera poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René Valdés (Poeta, escritor para niños y editor)&lt;br /&gt;Publicado en Revista &lt;em&gt;Cauce&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;em&gt;Yuseff y la impura rosa&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como si fuera normal que pasaran ciertas cosas, lo burló todo y antes de crear el mundo, creó la Rosa. No fue Dios sino el hombre mismo. El componedor de versos, el poeta sobre la tierra creó la Rosa casi a su imagen y semejanza&lt;br /&gt;Modeló el tallo con la paciencia de quien acaricia el territorio de un cuerpo esbelto y frágil, luego lanzó el tallo al camino.&lt;br /&gt;Pero sintió pena de abandonarlo en el campo y para que resistiera le dio armas. Con las palabras dio formas a las espinas. Las hizo agudas e hirientes, también a su imagen y semejanza.&lt;br /&gt;El hombre poeta dio a los otros hombres un ejemplar de lo que había creado. Ellos luego la usaron a conveniencia. Fue entonces que el poeta se sentó al borde el camino para ver la Rosa pasar y después contar cómo emergía de entre las manos de cada dueño.&lt;br /&gt;Todo eso hizo Luis Yuseff después de haber creado La Rosa, después de haber entregado a cada quien el ejemplar que le pertenecía. Andaba quedo el poeta, de puntillas, para que los hombres no lo sintieran acercarse, para que no huyeran cuando él les deslizara La Rosa por entre los puños cerrados.&lt;br /&gt;Sentado en el borde del camino repartió muchas Rosas y cuando le quedaban unas pocas, se las desayunó esperando reunir fuerzas para la espera. Había decidido contar la suerte de cada Rosa entregada.&lt;br /&gt;Las Rosas viajan de mano en mano. El frágil gorrión de París, la cantante que dolía, dejaba asomar la suya cada mañana desde el fondo de su garganta. Los pétalos salían de su boca y caían en desbandada sobre el mundo. Luis Yuseff, pacientemente, los fue recogiendo para volver a armar La Rosa. Lo hacía de prisa, sabía que esperaban por ella la asustadiza Violeta Parra, el pobre ruiseñor de apellido Wilde y el viajero Gastón Baquero quien insistentemente le preguntaba al joven poeta ¿qué sería del mundo sin la rosa? El poeta desconocedor de la respuesta sólo atinaba a crear una Rosa tras otra, vertiginosamente. Tan rápido era su trabajo que los colores comenzaron a mezclarse. De esta suerte le nacieron al Palacio Dorado una casi asfixiada Rosa azul y le apareció al desierto la sepia y mítica Rosa de Jericó que vino al mundo cerrada porque Yuseff en la prisa olvidó echar la porción exacta de aguita de lluvia que los pétalos llevaban.&lt;br /&gt;Pero llegó el momento en que las Rosas tuvieron una vida propia, diferente a la que les concedió el hermoso poeta. Así comenzaron a hablar delirantemente y esto permitió que la Rosa que había mal herido a Rainer María Rilke pudiera conversar en la oscuridad con la Rosita que deshojaba la niña cada mañana jugando a adivinar si el crecido maestro la quería o no, si la quería el padre, la madre y hasta el extraño vecino que ella espiaba a escondidas cuando entraba cada tarde al patio vecinal llevando una cesta repleta de peces, de flores o de dorados panes.&lt;br /&gt;La última de las Rosas creadas por el joven Luis Yuseff era tan bella que Gastón Baquero la llevó a pasear por Villalba, instaurándola allí como único remedio a la desesperación.&lt;br /&gt;Era perfecta la Rosa del maestro, tanto que un día el testigo mayor le besó cada uno de los pétalos y la sopló al espacio para que atravesara el Atlántico y se remojara en las aguas del San Juan, para que asomara por entre estas puertas azules y en un acto de bondad se nos mostrara como al descuido, para enseñarnos definitivamente lo que es la pura belleza.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Laura Ruiz (Escritora y Editora)&lt;br /&gt;Publicado en la Revista &lt;em&gt;Ámbito&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;em&gt;Él se llamaba Antonio Broccardo.&lt;br /&gt;Yo escribía poscrítica.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;PRIMERA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Errare humanum est.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Así reza un latinajo colocado en la mayoría de las redacciones de periódicos. Más bien herrar es de herreros. En fin, todos metemos la pata. André Gide rechazó la novela &lt;em&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/em&gt;, cuando Marcel Proust lo sometió a su consideración.&lt;br /&gt;Lo mismo hizo Ezra Pound con el manuscrito de &lt;em&gt;La tierra baldía&lt;/em&gt;, de Eliot; y un editor del Fondo de Cultura Económica de México respondió de igual modo a Alejo Carpentier, con &lt;em&gt;El reino de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El año en que Luis Yuseff (Holguín, 1975) envió al Premio de la Ciudad el poemario &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;, la categoría correspondiente se declaró “desierta”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En busca del tiempo perdido, La tierra baldía&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El reino de este mundo&lt;/em&gt; se convirtieron en clásicos. Un jurado, compuesto por los poetas Teresa Melo, Nelson Simón y Edel Morales entregó el Premio Alcorta 2003, de la UNEAC en Pinar del Río, al libro &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Así llega a nosotros este hermoso libro que en su momento fue tildado de “carente de eventualidad poética”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SEGUNDA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;La Literatura ha sido siempre intertextual.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La intertextualidad como práctica es mucho más antigua que el concepto, acuñado en 1967 por la escritora búlgara, Julia Kristeva.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Eneida&lt;/em&gt; es una imitación de Virgilio a los modelos clásicos griegos. Dante recicla las estructuras de Homero y Virgilio. Muchas de las piezas de Shakespeare se basan en textos narrativos, novellas italianas, con un cambio del código y del medio.&lt;br /&gt;Intertextuales son los neoclásicos de los siglos XVII y XVIII, quienes tenían un género al que llamaban imitación. De ese modo podían transferir al siglo XVIII una sátira de Juvenal. No solo cambiaban el código lingüístico, sino también el contexto, de la Roma imperial a la Inglaterra de Jorge I.&lt;br /&gt;En este caso el autor se atiene a un pre-texto. Cambia el género, el medio, el lenguaje, el referente social, pero el mensaje es el mismo. El diálogo entre el viejo y el nuevo texto es limitado porque mantiene el contenido.&lt;br /&gt;Sin embargo, existe un segundo grupo de géneros que son en sí mismos intertextuales. Tal es la parodia, donde se tiene un texto particular y se exageran las particularidades del estilo, hasta crear un efecto cómico y pasa por burla del texto original; el travesti, que toma un asunto elevado, lo cuenta en un estilo bajo y surge cierta discrepancia de efecto humorístico entre el tema, el asunto, y el estilo; y el burlesco, donde un asunto trivial se cuenta en estilo elevado.&lt;br /&gt;Cuando existen varios pre-textos, estamos en presencia del collage, donde el nuevo texto es un mosaico construido con elementos de otros. Aquí el nuevo texto está, en todas sus partes, intertextualmente relacionado con sus antecedentes.&lt;br /&gt;Otras formas de intertextualidad más locales son las citas y alusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;TERCERA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Él escribía poemas post-vanguardistas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El concepto de intertextualidad reconoce que no sólo casos especiales, sino que todos los textos son intertextuales. Cada texto está relacionado con todos los demás, como en la Cábala y las fabulaciones de Jorge Luis Borges.&lt;br /&gt;Los textos postvanguardistas se inscriben en la conciencia de la intertextualidad de todos los textos. Algunos se caracterizan por estar muy intertextualizados, de modo que crean su propia intertextualidad. Se usan, incluso, metáforas de intertextualidad. Yuseff usa otros textos como espejo del propio, y crea su propio metatexto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CUARTA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Él se llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; Hace aproximadamente cuatro años, en el saloncito de la condesa Alejandra, a quien sus íntimos llaman Handry, el Autor pasaba la vista por una pinacoteca de Giorgio Barbarelli, recogido por la Historia del Arte como Giorgione.&lt;br /&gt;Entre tapices persas y servicio de Sévres, el Autor detenía sus ojos sobre las pinturas colmadas de luz suave y tamizada, más destinada a crear una atmósfera dentro de la composición que a definir los objetos dentro de la escena.&lt;br /&gt;Ya había admirado (el Autor) a &lt;em&gt;La virgen con el niño en brazos, entre san Antonio de Padua y san Roque&lt;/em&gt;, primera obra de madurez del artista; había repasado a &lt;em&gt;La Venus dormida&lt;/em&gt;, donde el desnudo femenino es tema principal, y había contemplado también el cuadro &lt;em&gt;Los tres filósofos&lt;/em&gt;, donde se esboza el estilo que seguirían Tiziano y Rubens.&lt;br /&gt;Los ojos del Autor vagaban por las láminas cromadas, del Retablo de Castelfranco al Concierto campestre, donde Giorgione desató una revolución contra el elemento narrativo dentro de la paisajística.&lt;br /&gt;Solícita, la condesa Alejandra hacía traer un refrigerio, mostraba sus antigüedades etruscas, instaba a su bella Patricia a tocar en el clavicordio alguna pieza de Scarlatti. Sutil se deslizaba la sombra de su próximo amante, por las aguas mansas del espejo.&lt;br /&gt;De pronto, el Autor quedó demudado, el libro de láminas se deslizó de sus manos y el asombro floreció en su semblante. Había encontrado un desconocido retrato del maestro. Buscó al pie. La nota rezaba: &lt;em&gt;Retrato del poeta veneciano Antonio Broccardo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La condesa Alejandra acercó una bujía y todos quedamos atónitos. El joven del lienzo, con su mano derecha posada sobre el corazón, era el vivo retrato del Autor. Este se repuso, como buen hijo de Aries, y musitó: “Yo me llamaba Antonio Broccardo… en otra vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;QUINTA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;El juego es un signo de inteligencia&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Sólo juegan los animales inteligentes. Según estudios científicos, el juego en los animales es señal de desarrollo cerebral, de modo que sólo se observa en especies superiores. Mamíferos como el elefante y la ballena, con gran desarrollo en su sistema nervioso, juegan.&lt;br /&gt;Sin embargo, las abejas, tomadas por Platón como modelo de sociedad ideal, no juegan. Sólo trabajan.&lt;br /&gt;Tampoco los peces juegan.&lt;br /&gt;                                               &lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SEXTA TESIS&lt;/span&gt;:&lt;em&gt; La intertextualidad siempre florece donde existe interrelación de más de una cultura.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Julia Kristeva cita al ruso Mijaíl Bajtin, quien llama a la intertextualidad, dialogicidad y contrapone el texto monológico – téngase en cuenta que culturas monológicas son aquellas donde todos los discursos dicen lo mismo – con el texto dialógico, donde existe una pluralidad de discursos e incluso dentro de un mismo texto se desarrollan discursos contrapuestos.&lt;br /&gt;El concepto de intertextualidad es parte de las armas con que la inteligencia de izquierda luchó contra la ideología burguesa. El texto no es una creación individual, sino una posesión colectiva y está en diálogo con todos los otros textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SÉPTIMA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;A César lo que es de César&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Título de la pieza: &lt;em&gt;El enamorado&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Técnica: óleo sobre lienzo.&lt;br /&gt;Dimensiones: 80 cm x 65 cm&lt;br /&gt;Autor: Julio César Rodríguez Aguilar&lt;br /&gt;La pieza integra actualmente una Colección privada en Costa Rica.&lt;br /&gt;Julio César es graduado de la Academia de Artes Plásticas, Holguín, en 1995. Ha participado en una veintena de exposiciones colectivas y 13 personales en Cuba y el extranjero. De él señala la crítica “obras caracterizadas por su particular simbolismo y acento autobiográfico” e “influencias de los surrealistas Salvador Dalí y René Magritte, los cultivadores del gesto y la expresividad, e incluso el barroco y más específicamente el manierismo. De ahí el dramatismo un tanto declamatorio de las piezas, donde lo decorativo y lo teatral las convierten en verdaderas puestas en escena”. Agrega la crítica que en las obras se advierte “el toque sensual, el acento erótico y un cierto misticismo de corte romántico” y que “utiliza el autorretrato como vía para convertirse en materia de sus propias creaciones y transforma su imagen en objeto de manipulación plástica”. O sea, es intertextual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;OCTAVA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Dios es holguinero.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;“Quizás vivir no sea más que un juego de espejos; y la inmortalidad, no saber de qué lado existes.&lt;br /&gt;“Quizás, vivir no sea más que un sueño, poco feliz o menos inocente, pero, al fin, un sueño del que terminas despertando. Y la inmortalidad, ese mismo sueño pero visto del otro lado del cristal inexorable, es decir: a través del sueño que golpea incesantemente –como las mareas negras de la noche- los límites definidos del espacio y el momento en que se sueña, para transformar lo reducido de esa existencia en eternidad, otorgándole la categoría de mito.&lt;br /&gt;“Y si es la muerte quien hace el mito – pues pocas veces el mito es anterior a la muerte-, entonces la inmortalidad también es asomarse a través de un juego incesante de espejos a una nueva dimensión pero vista desde la anterior; es decir: reencarnar…”&lt;br /&gt;(Del poemario &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;NOVENA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Los hombres no lloran&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Es verano y mi tía Bella pedalea frenéticamente en su máquina de coser. El sudor le chorrea por los codos y un rectángulo de luz casi tangible entra por la puerta ventana que da al oeste. Los mecanismos de la vieja Singer sibilan engrasados y la rueda movida por la polea que huele a cuero, corta en lascas la imagen del escaparate.&lt;br /&gt;Estoy echado bocabajo sobre el piso de madera fría, a pesar del calor. Miro las tiritas que caen constantemente, las largas serpientes de hilo. Resuenan pasos de mujer sobre el piso de madera. Huele a café colado. Los retazos son rojos, azules, verdes, amarillos…&lt;br /&gt;Sobre la cama hay una plantilla de cartón del sistema Rocha. La inventora se llamaba Elia Rocha de Abreu y se fue del país cuando triunfó la Revolución.&lt;br /&gt;Recojo los trozos de tela para coser capas para mis soldaditos, así nadie podrá decir que juego con muñecas. Los escondo rápidamente en el bolsillo, antes de que mi madre me vea. Pronto mis guerreros medievales lucirán atuendos dignos de Christian Dior o Karl Lagerfeld.&lt;br /&gt;Sigo tendido en el suelo, con un tajo de luz sobre la espalda, recogiendo pedacitos de tela. Con ellos armaré la historia de un poeta que se llamaba Antonio Broccardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DÉCIMA TESIS:&lt;/span&gt; &lt;em&gt;Nadie es profeta en su tierra&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La primera presentación del libro &lt;em&gt;Yo me llamaba Antonio Broccardo&lt;/em&gt; en la Feria del Libro en Holguín, hubo de ser suspendida. No aparecieron los ejemplares.&lt;br /&gt;La segunda presentación tampoco se realizó: se recargó el programa. Todos querían hablar a/ hasta /de /desde/ con/ para / por/ sobre los invitados nacionales.&lt;br /&gt;La tercera presentación coincidió en horario con la entrega del Premio Nacional de Edición en Holguín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;UNDÉCIMA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;Para gustos se han hecho los colores y para escoger las flores&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Antón prefiere las escenas venecianas del libro.&lt;br /&gt;Dice Teresa que sobran las confesiones de alcoba.&lt;br /&gt;La poesía es poiesis, invención, expresa el escritor y editor Manuel García Verdecia, para elogiar el cuaderno.&lt;br /&gt;Tienes oficio pero no me gusta, de-fi-ni-ti-va-men-te, pone el e-mail de La Rusa.&lt;br /&gt;Palabras mayores, exclama el poeta Eugenio Marrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;DUODÉCIMA TESIS&lt;/span&gt;: &lt;em&gt;No sólo de pan vive el hombre, pero también de pan&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Con los derechos de autor, el joven-Autor compró clavos para arreglar el techo de su casa.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Rubén Rodríguez (Periodista, Crítico de Arte y Escritor)&lt;br /&gt;Publicado en:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;a href="http://palabradeholguin.blogspot.com/2005/10/l-se-llamaba-antonio-broccardo-yo.html"&gt;http://palabradeholguin.blogspot.com/2005/10/l-se-llamaba-antonio-broccardo-yo.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.lazorrayelcuervo.com/zc2/ruben002.html"&gt;http://www.lazorrayelcuervo.com/zc2/ruben002.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-7427657437003648470?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/7427657437003648470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=7427657437003648470' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/7427657437003648470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/7427657437003648470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/curriculum-de-luis-yuseff.html' title='CURRICULUM Y CRÍTICAS PUBLICADAS EN LA PRENSA'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/RhwkiyI5_pI/AAAAAAAAAAM/6Pm7fGa75-8/s72-c/Luis+Gibara+45.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1528241749474453744.post-2544611786311826244</id><published>2007-04-09T20:40:00.000-07:00</published><updated>2007-04-14T20:01:05.413-07:00</updated><title type='text'>POESÍA Y NARRATIVA</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;POESÍA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Negra leche del alba&lt;br /&gt;te bebemos al amanecer&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bebiendo a sorbos de muerte, la negra leche del alba,&lt;br /&gt;estaba yo contemplando las rosas&lt;br /&gt;que me han tocado en este mundo&lt;br /&gt;y por las que Dios viene a la tierra,&lt;br /&gt;sin el temor de perder el camino que lo llevará de vuelta&lt;br /&gt;a las estancias donde sabe estarse quieto.&lt;br /&gt;Allí, a la intemperie, contemplé la rosa suicida de Yukio Mishima,&lt;br /&gt;la rosa de oro de Beijing,&lt;br /&gt;y la rosa radiactiva del país de los soles rasantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a los márgenes evidentes de la sobrevida,&lt;br /&gt;estaba yo, pidiéndole una rosa verdadera&lt;br /&gt;a Santa Teresita de los Cementerios&lt;br /&gt;y le pedía, además, que me ayudara a creer siempre&lt;br /&gt;en el gran Amor que Dios me tiene,&lt;br /&gt;de modo que yo pudiera echar una mirada a mi alrededor&lt;br /&gt;con la paz de los vencidos&lt;br /&gt;y la fe de encontrar en las rosas que se me mostraban&lt;br /&gt;la flor perdida, la innombrada rosa del Poeta muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en su lugar, se me mostraban todas las rosas del mundo:&lt;br /&gt;la rosa escrita de Amherst —la rosa de Emily Dickinson—&lt;br /&gt;y la rosa de arena, la rosa de Beirut.&lt;br /&gt;Abrían también a mis pies, la rosa imperial austríaca;&lt;br /&gt;la rosa cruzada, la flor negra&lt;br /&gt;y la rosa del Ponto Euxino, que alabara Ovidio en su exilio.&lt;br /&gt;Otras, en cambio, se negaban a ser miradas,&lt;br /&gt;como la rosa hermética de la Cábala&lt;br /&gt;y la rosa mágica y secreta de los judíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya me marchaba a las horas brutales de la autocompasión,&lt;br /&gt;cuando una rosa, al centro de la noche umbría,&lt;br /&gt;se alzó como una estrella de sangre&lt;br /&gt;sobre los coágulos de la aurora.&lt;br /&gt;Y allí estaba frente a mis ojos,&lt;br /&gt;resistiéndose al fuego sobre un montículo de cenizas,&lt;br /&gt;la rosa de nadie, que resultó ser nada menos&lt;br /&gt;que la rosa de Paul Celan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Paul Celan aparta el coágulo de los labios,&lt;br /&gt;la rosa de las ruinas;&lt;br /&gt;sopla en la jarra donde bebe&lt;br /&gt;y su aliento acompaña la mordida al fruto de los mudos,&lt;br /&gt;al corazón que mastican sus asesinos, en silencio.&lt;br /&gt;Abre las páginas del diario.&lt;br /&gt;Apunta: “Una sombra sobre las aguas&lt;br /&gt;del Sena es una imagen fácil de retener en el papel callado...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paul Celan proyecta a la masa líquida el cuerpo de un hombre.&lt;br /&gt;Y ese hombre escribe cantos por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo es posible escribir versos, Dios mío,&lt;br /&gt;no antes o después sino durante la concentración de las almas,&lt;br /&gt;cuando los días se pegan con un hilo gelatinoso al cráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, lee a Hölderlin:&lt;br /&gt;“A veces el genio cae en la oscuridad&lt;br /&gt;y se hunde en el oscuro pozo de su corazón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Su corazón se hunde.&lt;br /&gt;El otoño comienza a dictarle monótonamente una frase:&lt;br /&gt;“Tiempo es de que sea tiempo”.&lt;br /&gt;Y mira a la tierra con un dolor humano.&lt;br /&gt;Es el tiempo en que deben florecer los almendros,&lt;br /&gt;las piedras dar fruto suave,&lt;br /&gt;conversar y luego escribir un poema,&lt;br /&gt;sin levantar sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Cómo escribir un verso.&lt;br /&gt;Me aparto el hambre con un golpe de ojos&lt;br /&gt;en la garganta y concluyo:&lt;br /&gt;“Escribir un poema después de Auschwitz es bárbaro”&lt;br /&gt;(Theodor Adorno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso no escribo,&lt;br /&gt;dejo gotear la negra leche de los labios&lt;br /&gt;negados a beber,&lt;br /&gt;sincronizo los relojes,&lt;br /&gt;decido por un tiempo&lt;br /&gt;que habrá de llegar como un golpe de agua&lt;br /&gt;o como el río&lt;br /&gt;que devuelve sobre los bancos de arena a sus difuntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Santa Teresita de los Cementerios,&lt;br /&gt;pido para nuestros muertos,&lt;br /&gt;la rosa que habrá de acompañarlos&lt;br /&gt;mientras duren los días de Paul Celan sobre la tierra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nuevo salmo de Asaf &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;contra el enemigo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;Miró enloquecido los rostros plácidos de su pueblo&lt;br /&gt;y de los músicos de Asaf.&lt;br /&gt;Inspiró profundamente y de su corazón&lt;br /&gt;se elevaron unas terribles palabras...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Robert Graves&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Odia al enemigo. Súmate al coro. Levanta tu voz contra el enemigo.&lt;br /&gt;Envenena sus pozos. Que sus aguas se conviertan&lt;br /&gt;en manantiales de muerte.&lt;br /&gt;Quema sus siembras. Que de noche, mientras duerme,&lt;br /&gt;se le eche encima el terror mordiéndole los labios.&lt;br /&gt;Que el fuego siegue sus cosechas y si alguna semilla útil&lt;br /&gt;quedara después de la devastación,&lt;br /&gt;si en la próxima temporada ves crecer sus trigales,&lt;br /&gt;desea que arrecien lluvias bíblicas.&lt;br /&gt;Abre diques. Desvíale el cauce a los ríos.&lt;br /&gt;Envíale plagas. Dificúltale el camino a tu enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sírvele miel y granos a tus dioses.&lt;br /&gt;En sus altares pide para él todo el mal del mundo.&lt;br /&gt;Desea que el vientre de su esposa se seque como una fruta madura al sol.&lt;br /&gt;Que no le dé hijos que alegren sus tardes junto a la choza.&lt;br /&gt;Y si los tuviera, si los dioses no te escucharan,&lt;br /&gt;deséale que una víbora muerda su talón.&lt;br /&gt;Que vaya al bosque por leña y distraído coma de algún fruto maldito.&lt;br /&gt;Levanta columnas de humo por el Norte. Ataca por el Sur.&lt;br /&gt;Siémbrale la duda. Provócale el pánico. Créale el caos.&lt;br /&gt;La desunión.&lt;br /&gt;Divide a tu enemigo. Levanta falsos testimonios&lt;br /&gt;Que sus aliados lo culpen. Le maldigan. Le den las espaldas.&lt;br /&gt;Coloca bajo su almohada la prueba del crimen.&lt;br /&gt;Distínguelo.&lt;br /&gt;Deja que juzguen inmerecidamente a tu enemigo.&lt;br /&gt;Que lo condenen a morir de sed de hambre/ de hambre.&lt;br /&gt;En las bodegas remueve la serenidad del fermento de sus vinos,&lt;br /&gt;la sangre que bendice la mesa donde come.&lt;br /&gt;Derrama el viejo, amargo vino del rencor sobre su pan.&lt;br /&gt;Pudre sus levaduras. Que no tenga cómo invocar a su dios.&lt;br /&gt;Fuego para calentar los huesos de los suyos.&lt;br /&gt;Mesa donde sentarse a comer en paz.&lt;br /&gt;Deséale la muerte al más viejo de su casa.&lt;br /&gt;Que se quede solo el sicomoro donde se recostaba cada tarde.&lt;br /&gt;Y que el sicomoro dure muchos años para que le recuerde&lt;br /&gt;que en ese sitio su padre sembró un imposible.&lt;br /&gt;Hiéndete en el recuerdo que más le duela. Derrama sal&lt;br /&gt;sobre su herida. Insiste.&lt;br /&gt;Que cada nuevo día sea una hornada de humillación&lt;br /&gt;para tu enemigo.&lt;br /&gt;Apedréale los perros. Deja los cadáveres hinchados&lt;br /&gt;colgando del robledal florecido junto al camino.&lt;br /&gt;Que la jauría llegue a los prados&lt;br /&gt;donde a una palmada los conejos levantan las orejas&lt;br /&gt;y saltan al oleaje infinito de las yerbas.&lt;br /&gt;No descanses. Odia a tu enemigo.&lt;br /&gt;Que al cruzar el iris sobre los campos&lt;br /&gt;encuentre muertas sus palomas.&lt;br /&gt;Que los patos salvajes coman peces amargos.&lt;br /&gt;Que las lagunas se sequen. Se vuelvan de sal los campos.&lt;br /&gt;Que no obtenga ni fruto ni sombra.&lt;br /&gt;Que un rayo abra en dos el pecho a su caballo.&lt;br /&gt;Que no tenga paz el hombre al que tanto odias.&lt;br /&gt;Con ese odio visceral. Telúrico. Capaz de detener&lt;br /&gt;el rumbo de los vientos. Cambiar el curso de las noches&lt;br /&gt;y los días. La órbita a los astros.&lt;br /&gt;Encárgate de que sus aliados no le escuchen.&lt;br /&gt;Hazlos sordos a su lamento. Sordos. Y mudos. No permitas que tu&lt;br /&gt;enemigo, en la hora de su muerte, tenga una palabra de consuelo&lt;br /&gt;junto a la cama.&lt;br /&gt;Ódialo. Mancha su camisa blanca. Levanta arcos de triunfo sobre su derrota.&lt;br /&gt;Piensa que en tu caso él haría lo mismo.&lt;br /&gt;Y prepárate para el día que lo veas, finalmente, junto a la choza&lt;br /&gt;hecha cenizas, surgir de entre las huestes vencido.&lt;br /&gt;Dar un último paso al frente.&lt;br /&gt;La espada clavada en la tierra. Y el carcaj vacío.&lt;br /&gt;Prepárate para el día en que veas a tu enemigo echarse&lt;br /&gt;sobre el cadáver del más pequeño de su casa&lt;br /&gt;y rasgarse los vestidos poseído por ese dolor hondo&lt;br /&gt;que le ha dejado sin fuerzas para pedir que le mates.&lt;br /&gt;No te apiades. No abdiques en ese último minuto.&lt;br /&gt;Tendrás que ser tan cruel como hasta el momento.&lt;br /&gt;Déjalo con un nudo latiéndo en la garganta. Apretándole el pecho.&lt;br /&gt;Pero, si por alguna razón te domina la piedad&lt;br /&gt;y recuerdas que donde está el dolor es tierra santa&lt;br /&gt;entonces no perpetúes su pena.&lt;br /&gt;Que no vacile tu mano.&lt;br /&gt;Que de regreso a la choza donde te aguarda&lt;br /&gt;el aceite para curar las heridas&lt;br /&gt;puedas echarte a dormir en paz entre los paños.&lt;br /&gt;Y en el sueño, al mirar atrás, hundiéndote como una barca&lt;br /&gt;en la noche, encuentres tu corazón bajo los astros&lt;br /&gt;pastando, mansamente, junto a las bestias luminosas de la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Balada del pájaro que llora&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;esta lúgubre manía de vivir&lt;br /&gt;esta recóndita humorada de vivir&lt;br /&gt;te arrastra alejandra no lo niegues&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Alejandra Pizarnik&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por esta vez el pájaro se ha vuelto jaula, se ha volado las sienes palpitantes y se ha ido donde el aire castiga su ser .&lt;br /&gt;este pájaro llora, no sabe cómo hacer música con las alas convertidas en hierro de prisiones, no sabe, llora, sobre la tierra deja caer el miedo incandescente, envaina tormentas que baten contra el oleaje de su pecho, redobla minúsculas campanas mientras echa cerrojos a las puertas a la sangre a las ventanas múltiples y estáticas.&lt;br /&gt;cada jaula es un pájaro que llora, soledad con alas, resonancia de metales y tristezas de jueves santos, diana de los fuegos de la sed y el fulgor.&lt;br /&gt;señor, escucha, esta mujer es una jaula y la jaula es un pájaro y ese pájaro no sabe qué hacer con el miedo cuando una sombra pasea sus perros, y los perros comienzan a ladrarle al cielo a la tierra y el pájaro que llora se va se queda como quien se va alguna vez, afila los huesos con la lengua, trasmuta en hierro los gemidos, duro hierro de prisiones, máquina silenciosa de los puertos, hierro sobre el canto, en las alas del pájaro llorador, vestido con el resto de los fuegos del alba cuando se lleva la pólvora contra las sienes palpitantes con las manos trémulas, yéndose como si no se fuera alguna vez quedándose de espaldas a los cielos, caído sobre la tierra tibia con los peces de la sangre saltando en las costas violáceas, sin escucharme cuando grito alejandra alejandra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Testimonio sobre la muerte &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;del pez cantor&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Otros esperan que resistas&lt;br /&gt;que les ayude tu alegría&lt;br /&gt;tu canción entre sus canciones&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;José Agustín Goytisolo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay un pez cantor saltando por la ventana; salta, de las rosas viscerales de su vientre comen el augur y las ratas, las pálidas rosas crecidas de adentro huelen a muerte en el pecho del pez de tormentas, se arremolinan ante los ojos curiosos las vísceras delgadas, brillantes a las luces de neón y los flashes de las cámaras fotográficas.&lt;br /&gt;el que salta es un pez suicida, pero me confunde esa muerte, le he visto alas en el intento, le asomo el morbo balbuceante y es cuando el pez comienza a serpentear entre los dientes de la bestia que quiere llevarse la mejor parte, escupe el animal asustado sobre el asfalto y el pez brilla nuevamente bajo la luna; salta, se sobrepone, escribo otras preguntas y no responde el pez; le pregunto, es el momento en que extiende sus brazos de pez, habla como un pez, toma otra bocanada de humo, burbujea en la atmósfera asfixiante y dice: tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja y el pez comienza a alejarse de mí, abriendo surcos entre los augures sale de la cueva del odio, cantando, sin volverse a mirar sin hablar, sólo una canción de espaldas; podría sentirme ignorado pero el pez cantor no es un pez, es un ángel y está ofreciéndome las alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Jacques Prévert&lt;br /&gt;no dejes que llore por mí&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Jacques Prévert poeta amante&lt;br /&gt;de las noches de París&lt;br /&gt;el viento se llevó tus poemas.&lt;br /&gt;Parecen gigantes mariposas aleteando entre los ficus.&lt;br /&gt;Y tengo miedo de la hierba seca&lt;br /&gt;que detiene como tules&lt;br /&gt;el vuelo de tus blancas mariposas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo miedo de aquellos muchachos&lt;br /&gt;que me miran desde las sombras y&lt;br /&gt;de las sonrisas largas&lt;br /&gt;ceñidas como mallas a los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo miedo de sus sonrisas&lt;br /&gt;que no quisiera comprender:&lt;br /&gt;cuanto más sonreímos&lt;br /&gt;más sufrimos&lt;br /&gt;atrozmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche yo no pude dormir&lt;br /&gt;Jacques Prévert.&lt;br /&gt;El sueño se ha convertido&lt;br /&gt;en un puñado de arena sobre los ojos.&lt;br /&gt;Y ahora dicen que soy un ángel&lt;br /&gt;aunque nadie sabe en verdad&lt;br /&gt;qué es un ángel&lt;br /&gt;ni lo que pesa en soledad esa estrella.&lt;br /&gt;Mi amante sí sabe&lt;br /&gt;entre sus brazos&lt;br /&gt;más que una criatura en vilo&lt;br /&gt;he sido un hombre de ternuras&lt;br /&gt;azotado por demonios y maravillas.&lt;br /&gt;Una noche&lt;br /&gt;el miedo se proyectó contra el espanto de los pinos&lt;br /&gt;que aullaban como perros&lt;br /&gt;y callamos Jacques Prévert&lt;br /&gt;a pesar de nuestros cuerpos desnudos&lt;br /&gt;y el olor a hojas secas de su pecho.&lt;br /&gt;Porque el deseo enamorado siempre nos hizo indefensos.&lt;br /&gt;Y esta ciudad no es París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ciudad que tantas veces me ha visto&lt;br /&gt;ocultar las dianas de mi llanto.&lt;br /&gt;Ya no me importaría si una vez más&lt;br /&gt;enarbola contra mi tristeza&lt;br /&gt;el escarnio de su sonrisa&lt;br /&gt;porque ahora yo te invito Jacques Prévert&lt;br /&gt;a alegrar el corazón&lt;br /&gt;dejando un árbol por otro como los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a embriagarnos con los licores de la medianoche&lt;br /&gt;antes que la medialuna de tus ojos&lt;br /&gt;enarque el asombro de mis labios que no te besaron&lt;br /&gt;porque el viento terminó por asustarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te invito Jacques Prévert poeta amante&lt;br /&gt;vamos a embriagarnos hasta creer&lt;br /&gt;que este llanto es de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El traidor a las palomas&lt;/span&gt; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;Soy el traidor a las palomas.&lt;br /&gt;Antes, cuando fui su amigo, las sostuve temblando.&lt;br /&gt;Ahora, vibrante, las acoso&lt;br /&gt;y les doy muerte con mi lengua.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Antonio Gala&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="left"&gt;Antes que el amanecer se precipite&lt;br /&gt;de las sierras nevadas sobre la Alhambra&lt;br /&gt;la luna bella y triste&lt;br /&gt;nos mira desde los arcos del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las fuentes los peces brillan&lt;br /&gt;igual que relámpagos en el agua&lt;br /&gt;y nuestros cuerpos desnudos como espadas&lt;br /&gt;se dejan acariciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la madrugada nos devuelve la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la madrugada nos cura de la embriaguez maldita&lt;br /&gt;que quebró los cántaros de vino&lt;br /&gt;manchó los manteles&lt;br /&gt;y no calmó la sed del que bebe con lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la madrugada nos ayuda a olvidar&lt;br /&gt;sumidos en las penumbras de la altanoche&lt;br /&gt;las caras de los comensales sentados a la mesa del convite.&lt;br /&gt;Entre ellos fui una frágil marioneta.&lt;br /&gt;A un lado el artista&lt;br /&gt;del otro el amante&lt;br /&gt;tirando de mis cuerdas con idénticas fuerzas&lt;br /&gt;llevándose con ellos&lt;br /&gt;todo lo que no hubiera querido dejarles llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuánto daría por reinventar&lt;br /&gt;la felicidad que me arrebatan&lt;br /&gt;pero soy una frágil marioneta&lt;br /&gt;y lo que temí perder ya lo he perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué se disputan ahora&lt;br /&gt;esta inocencia que no les pertenece&lt;br /&gt;si ya les di cuanto tuve&lt;br /&gt;y fue más de lo que merecían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nadie reparó en mi tristeza&lt;br /&gt;en la fiesta todos saben ser felices...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignorando qué me alejaba del ángel&lt;br /&gt;fui con la jauría y los gorriones&lt;br /&gt;a saciar la sed en las fuentes de la ciudad.&lt;br /&gt;Y en el momento en que mis labios&lt;br /&gt;se mancharon de aquel vino lujurioso&lt;br /&gt;recordé los atardeceres en los jardines&lt;br /&gt;cuando juntos contemplábamos las puestas de sol&lt;br /&gt;y un muchacho con la alborada de la adolescencia&lt;br /&gt;blanqueándole sobre piel&lt;br /&gt;jugaba impúdico con su deseo.&lt;br /&gt;En ese momento recordé la flor&lt;br /&gt;que me acercaste como anuncio&lt;br /&gt;de un tercer día en el bosque de las acacias&lt;br /&gt;la intimidad de las alcobas&lt;br /&gt;que acogieron nuestros desenfrenos&lt;br /&gt;la ternura de tus cantos y lo feliz que me hizo&lt;br /&gt;la palabra que ocultaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de qué me sirve ya&lt;br /&gt;el ardor de estos versos&lt;br /&gt;si hace sólo un momento&lt;br /&gt;mientras la fiesta era tuya&lt;br /&gt;y mi corazón se rompía&lt;br /&gt;tú besabas en los labios a todo el mundo.&lt;br /&gt;Y ahora que la luna nos mira&lt;br /&gt;desde los arcos del jardín&lt;br /&gt;los cuerpos desnudos como espadas&lt;br /&gt;en el vientre de la negra noche&lt;br /&gt;tengo miedo que amanezca&lt;br /&gt;que de pronto cuando yo ponga sobre tu cielo&lt;br /&gt;el vuelo de las aves de la misericordia&lt;br /&gt;tú copero mío te conviertas con el alba&lt;br /&gt;en el traidor a las palomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;KODAK PAPER I&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Hay días en que me prohíbo tener amigos.&lt;br /&gt;Sin embargo tengo amigos.&lt;br /&gt;Los he amado con el ardor de la pólvora mojada en la garganta.&lt;br /&gt;Con el delirio del que está viviendo sus últimos días&lt;br /&gt;y posee sólo algunos pájaros que alimenta entre las manos.&lt;br /&gt;Cosas sin sentido: Tal vez porque no tienen ya sentido&lt;br /&gt;las cosas. Y duele como si pegara el rostro al fuego de la lámpara&lt;br /&gt;donde ardía la mariposa de tus juegos nocturnos.&lt;br /&gt;De tu llegada a deshora pidiendo un poco de conversación.&lt;br /&gt;Palabras que sirvieron de consuelo&lt;br /&gt;para que el deseo no terminara entristeciéndonos.&lt;br /&gt;Soledad del tercero que podías ser tú. O yo.&lt;br /&gt;Todo dependía de la habilidad conque desplazabas&lt;br /&gt;las sombras sobre la cama.&lt;br /&gt;Cosas que sólo entendemos los dos. Sabes cuánto oprimen.&lt;br /&gt;Hubiera querido celebrar juntos el año del conejo.&lt;br /&gt;Bebernos de un golpe las tristezas&lt;br /&gt;como en los tangos de Contursi.&lt;br /&gt;Tenerte por sabio y hermoso. Recibirte con la noche&lt;br /&gt;rezumando en el cristal de la taza&lt;br /&gt;donde bebías el primer café de la mañana.&lt;br /&gt;Tenías peces. Cerámicas. Graffitis en las paredes.&lt;br /&gt;Me imitabas. &lt;em&gt;Uno termina pareciéndose a lo que ama&lt;/em&gt; (recuerdas?)&lt;br /&gt;Cómo temblaba tu voz.&lt;br /&gt;El plomo de la traición cuajando. Y unas pocas palabras&lt;br /&gt;para justificar. Palabras que terminaron por confundirnos&lt;br /&gt;tratando de escribir el nombre de las ciudades&lt;br /&gt;a las que soñabas (sueñas) partir algún día.&lt;br /&gt;Groningen. Hamburg. Poznan. Países de hielo.&lt;br /&gt;Versos que serán de agua entre tus manos.&lt;br /&gt;Altas cumbres y tú que pedías un poema para el amor&lt;br /&gt;que hace figuras de barro.&lt;br /&gt;País de hielo. Miro la fotografía donde posas.&lt;br /&gt;Llevas mi camisa negra.&lt;br /&gt;Tratas de hurgar en la lujuria balcánica.&lt;br /&gt;La punta del deseo.&lt;br /&gt;El labio que escupa sobre las sábanas tu esperma.&lt;br /&gt;País de hielo ya nada puedes hacer&lt;br /&gt;para acabar con los días en que me prohíbo tener amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La lluvia anunciaba&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Aireada y cristalina como tu belleza/ el agua/ cae/ y&lt;br /&gt;corre a lo largo de las calles/ de la ciudad donde&lt;br /&gt;anduvimos juntos/ y donde todavía a menudo creo&lt;br /&gt;verte/ como una sombra transcurrir bajo los portales.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;br /&gt;Delfín Prats&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Desde los portales la lluvia anunciaba la próxima estación&lt;br /&gt;cuando finalmente aparecías. Este verano se ha vuelto primavera.&lt;br /&gt;Dice un viejo mientras ve llover a cánticos&lt;br /&gt;sobre los tejados de esta ciudad que no aguarda&lt;br /&gt;en tanto transcurre el agua de los comienzos recién nacida&lt;br /&gt;para nunca acabar. Haciendo grande mi silencio&lt;br /&gt;la contemplación de la mujer que mira&lt;br /&gt;la ruina de su peinado en las vidrieras&lt;br /&gt;y la burla de los muchachos jugándose la vida en cada gesto.&lt;br /&gt;Penetrando las magníficas figuras en el aire&lt;br /&gt;se pasan los cigarrillos como libélulas&lt;br /&gt;entre los poderosos brazos. Y un hombre confinado&lt;br /&gt;a calentarse las manos en los bolsillos piensa:&lt;br /&gt;Obra del demonio esas volutas de humo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos el reloj del campanario recuerda que no vendrás.&lt;br /&gt;Seguro sospechas de mí que me duele la lluvia en los huesos.&lt;br /&gt;Que le he visto brillar sobre el asfalto y perderse en los drenajes&lt;br /&gt;sin llegar a anunciar tus pasos en el agua&lt;br /&gt;mientras existe la noche como existió otras veces&lt;br /&gt;tu deseo hecho arena sobre la piel mojada&lt;br /&gt;dominando en mínimas combinaciones las torres levantadas&lt;br /&gt;por tus manos que poco a poco terminaban&lt;br /&gt;de un golpe convertidas en cáliz&lt;br /&gt;donde las salvajes ménades sacian la sed&lt;br /&gt;Dioniso navega en la embriaguez de los vinos&lt;br /&gt;y la ingrávida luz se abre caminos en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche de los narcisos en que la lluvia fue nuestra mejor aliada.&lt;br /&gt;La apetecida lluvia&lt;br /&gt;colmando la extensión poderosa que te lleva&lt;br /&gt;y te trae.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya dan más de las diez. No hay luna esta noche.&lt;br /&gt;La lluvia continúa cayendo sobre el fuego.&lt;br /&gt;Y el fuego lentamente se apaga bajo la lluvia.&lt;br /&gt;No estás para hacer menos este aguacero infernal.&lt;br /&gt;Este deseo de verte aparecer contra todo pronóstico&lt;br /&gt;sin excusas&lt;br /&gt;con una luz de agua en los ojos&lt;br /&gt;como si la lluvia no fuera nuestra más íntima enemiga. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lentos van sucediéndose los días&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;Eddie &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;en las múltiples estancias donde dura tu ausencia&lt;br /&gt;ya ha comenzado&lt;br /&gt;a tomar cuerpo la desmemoria&lt;br /&gt;no en ti&lt;br /&gt;sino en el salmo cotidiano&lt;br /&gt;de tu sueño sobre la mesa tendida&lt;br /&gt;en la flor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás transcurre el día&lt;br /&gt;sin que existan las cosas&lt;br /&gt;que te pertenecen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en las múltiples estancias donde dura tu ausencia&lt;br /&gt;ya ha comenzado a madurar el otoño&lt;br /&gt;las extrañas claridades convertidas en mieles&lt;br /&gt;derramadas de los cántaros que te invocan&lt;br /&gt;lento fluyen de mí cuajan en mí me cubren&lt;br /&gt;en mí&lt;br /&gt;beben las mariposas&lt;br /&gt;las mínimas barcas de luz&lt;br /&gt;acodan&lt;br /&gt;en mí&lt;br /&gt;sobreviven estas aguas&lt;br /&gt;hasta que en la garganta comienza a doler el silencio&lt;br /&gt;y el silencio me devora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Estela de luz sobre los charcos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;¿Es ángel?&lt;br /&gt;¿O es una espada larga que se clava&lt;br /&gt;contra los cielos, mientras fuljo sangres&lt;br /&gt;y acabo en luz, en titilante estrella?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Vicente Aleixandre &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estela de luz sobre los charcos.&lt;br /&gt;Qué inconmensurable calma. Un dedo surcando las aguas de la noche.&lt;br /&gt;Ese ángel está mirándote desde la otra orilla&lt;br /&gt;Y conspira pero no te dirá su nombre&lt;br /&gt;(tú tampoco)&lt;br /&gt;Es un secreto maravilloso.&lt;br /&gt;Bíblica evocación del ademán adverso. Las amatorias formas&lt;br /&gt;sorprendidas a través de la ventana.&lt;br /&gt;(Las ventanas traicionan a los amantes).&lt;br /&gt;Todavía el ángel es un rostro en la neblina. Se te acerca.&lt;br /&gt;Toma por el tallo la luna. Y sonríes.&lt;br /&gt;No puedes creerlo: Está lloviendo desde los altos sitios de la noche.&lt;br /&gt;Su viril abandono te adentra al pórtico umbrío&lt;br /&gt;celosamente resguardado por rejas que sin explicación ceden.&lt;br /&gt;(Se abren las puertas del&lt;br /&gt;cielo e inauguran&lt;br /&gt;las primeras rutas del deseo).&lt;br /&gt;El ángel todavía no ha dicho su nombre. Y tú piensas que la rosa&lt;br /&gt;con otro seguiría oliendo igual. Y se torna luna la luna&lt;br /&gt;noche la noche&lt;br /&gt;anónimo el cuerpo y la rosa itinerante.&lt;br /&gt;La rosa&lt;br /&gt;que has de entregar&lt;br /&gt;no el miedo&lt;br /&gt;ni la repetida negativa&lt;br /&gt;sino la mano adentrándose&lt;br /&gt;como lirio&lt;br /&gt;al aire al sol a la luna dándote en la cara.&lt;br /&gt;Pero el reflector de un auto los sorprende.&lt;br /&gt;Clava puñales de luz en las espaldas.&lt;br /&gt;Detrás de los cristales comienzan a despertarse los vecinos.&lt;br /&gt;Una sombra cruza la sala vacía.&lt;br /&gt;Desplaza miradas como moluscos sobre la forma alargándose&lt;br /&gt;de tu vientre a la mano del ángel que no dice nada.&lt;br /&gt;Nunca dijo nada (tú tampoco). Atravesado como lo tienes&lt;br /&gt;en la garganta llegas a casa.&lt;br /&gt;Y temblando&lt;br /&gt;con una pequeña luz&lt;br /&gt;entre las manos&lt;br /&gt;corres a guardar bajo la almohada&lt;br /&gt;las estrellas que recogí en los charcos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;NARRATIVA&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff6666;"&gt;&lt;strong&gt;Nuestra casa llena de sol&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;... mi vida es una fuga y todo lo pierdo y&lt;br /&gt;todo es del olvido, o del otro.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;J.L.B&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella leía a Borges sobre la poltrona, entre bocanadas de humo y tragos cortos de té de jazmín. Desde temprano estuvo recogiendo la casa. Puso en su sitio las sandalias, medias blancas y camisetas de Él. Quitó telarañas. Con un pañuelo sobre nariz y boca, acomodó el librero. Cepilló prolija los muebles de mimbre. Advirtió la presencia de trazas. Alarmada, volvió al librero, sospechando que sus preciados volúmenes habían sido pasto de los insectos. Por suerte, permanecían intocados. “Menos mal”, dijo para sí. Volvió a los mimbres y los sacó media hora al sol.&lt;br /&gt;Antes decidió poner música. Sobre la placa negra, la aguja de diamante saltó al segundo surco. Una voz trasnochada arañó la penumbra de la sala.&lt;br /&gt;Cuando el piso estuvo seco, regó por las esquinas veneno para las hormigas. Terminada la limpieza, se duchó. Rasuró piernas y axilas. Puso crema en codos y talones. Después se cubrió con una bata blanca. Prendió incienso y encendió un cigarrillo. Leyó a Borges.&lt;br /&gt;“Ellos se abrazaron, casi llorando. Yo esperaba a mi esposo, que debía llegar en ese mismo tren”, le diría su mejor amiga, pero no era verdad. Ellos se abrazaron como se abrazan los hombres: con un estrechón de manos bien ruidoso, seguido de un par de palmadas contra las espaldas y algunas frases hechas, para volver a sus posiciones estratégicas. Los cuarteles de la hombría.&lt;br /&gt;Cuando Él abrió la puerta, ya Ella había visto al Otro. Sintió un ruido en el portal. Miró a través del enrejado. Y allí estaba.&lt;br /&gt;—¿Quién será?&lt;br /&gt;Entraron a la sala. La encontraron de pie junto a la puerta, con cara de admiración, más que de curiosidad. El Otro fue presentado inmediatamente. Asuntos de trabajo, lejos de la casa, y problemas con el hospedaje, fueron explicaciones suficientes para que se entendieran las partes.&lt;br /&gt;Él bromeó sobre la letra de la canción que se escuchaba de fondo. Ni Ella ni el Otro entendieron el chiste, pero sonrieron con caras de inteligentes. Cuando el inesperado huésped comenzó a sentirse cómodo, se arriesgó a comentar cierto parecido entre Ella y su hermana menor. Y, sin esperarlo, la atrapó con un abrazo cariñoso. La cabeza del muchacho, olorosa a vaselina, le había recordado los días de su adolescencia, quizás los primeros juegos eróticos. Se estremeció y lo apartó delicadamente.&lt;br /&gt;Él prendió un cigarrillo y le pasó la caja al Otro, que ya desplazaba un brazo frente a los ojos de Ella.&lt;br /&gt;—Gracias. No fumo.&lt;br /&gt;Mentía. La delataba el cenicero, donde se apagaba uno de los mentolados. “Mis favoritos...”, le confesó algunas semanas después. Pero el Otro no había reparado en el detalle; así que fueron hasta los muebles de mimbre y estuvieron conversando hasta que el Otro sintió algo de sueño. Echó una mirada alrededor, y descubrió en una esquina el mueble mullido. Desde ese instante, aquel fue su puesto de gobernante; el lugar donde decidiría cada paso futuro. Se echó sobre la poltrona; detrás de la nuca, un brazo le servía de almohada, mientras la mano libre se movía de las entrepiernas al rayo de sol que iluminaba el mar negro de su pecho. Ella lo estuvo mirando cuando se quedó sola. Al rato, Él regresó con algunas ensaladas, una docena de rosas rojas y una caja de velas.&lt;br /&gt;Esa tarde cocinó para tres, supervisadas las labores por Él, que miraba, cada vez que podía, el cuerpo yacente en la sala. Desconectaron el teléfono y la cena transcurrió en una atmósfera apacible, con algunos intercambios de miradas que hacían más íntima la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era domingo. El reloj de pared dio las siete. Había escuchado ruidos extraños en la casa, inusuales para esa hora de la mañana. Él todavía dormía a su lado, medio cubierto por las sábana; por eso no podía explicarse el goteo de la pila del agua, el mecanismo de descargue de la taza accionado, ni el ruido del gas a presión, ardiendo en la llama azul de la cocina.&lt;br /&gt;La memoria del Otro se había disuelto con el sueño.&lt;br /&gt;Cuando llegó a la cocina, lo encontró de pie junto a la meseta recubierta con losas amarillas. Tenía las piernas cruzadas y ceñidos los muslos por el blue jeans recortado a pocos centímetros por debajo de la ingle. A la altura del pecho, comenzaba una llovizna negra que se escurría por las caderas, para reaparecer nuevamente entre los flecos colgantes del short. Tenía el pelo húmedo, perfectamente peinado. El olor de la vaselina se mezclaba con el del gas y el aroma dulzón de las picualas.&lt;br /&gt;La idea de regresar a la habitación quedó completamente olvidada.&lt;br /&gt;—Acabo de nacer —dijo el Otro para referirse al efecto reparador que el sueño había tenido en él.&lt;br /&gt;Y realmente parecía acabado de nacer; pero no del vientre cálido de una madre, sino de un cielo cruel, acompañado de redobles de campanas, toques de cornetas y lluvias maldicientes. “Así nacen los ángeles”, pensó Ella. Y la lengua se le hizo un nudo, al esforzarse por recordar las citas de Rilke que a Él le gustaba repetir, sin importarle demasiado las marcas de géneros.&lt;br /&gt;—La Belleza no tiene sexo —había dicho Él alguna vez.&lt;br /&gt;—Terrible —le había respondido Ella, convencida que nada más había que añadir.&lt;br /&gt;“Terrible” fue también su único comentario. Sintiéndose ridícula, trató de disimular.&lt;br /&gt;—Seguro tienes hambre...&lt;br /&gt;Pero el Otro había condenado de antemano sus esfuerzos de ama de casa. Ya podía reconocer los potes del azúcar y los mecanismos del cierre, necesarios para evitar las hormigas. Dominaba el encendido de la tostadora, batidora y juguera. El giro obligatorio para que la pila dejara de gotear. Sabía escoger, entre muchos, los paños naranja con cenefas azules para secar cada una de las piezas, y los retazos de franela para pulir el enlosado amarillo. Los desechos sólidos: en el cubo plástico de la terraza; los líquidos, jamás vaciarlos por el fregadero.&lt;br /&gt;El Otro era hábil. Sin dar tiempo al asombro, le sugirió que fuera a despertarlo para desayunar juntos.&lt;br /&gt;Frente a los tres, una mesa servida se ofrecía para el disfrute del cuerpo y de las almas. Dos tazas verdes para ellos; para Él —en la cabecera— la taza azul con dragones y, junto a cada taza, una cucharita de plata, reservada por Ella para ocasiones muy especiales...&lt;br /&gt;—Esta es una ocasión especial —lo elogió Ella, y el Otro agradeció con desenvoltura.&lt;br /&gt;Él era dueño de una extraña felicidad, aguijoneada por la imagen del muchacho, rasurado con la dedicación que exige dibujar los caminos de una barba casi adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo siguiente, después del almuerzo, Él lo invitó a la calle, pero el muchacho pidió fregar. Ella se resistió sin éxito y, una hora después, los vio desde la terraza, caminando sobre una alfombra naranja. Se sentaron bajo el framboyán. Allí conversaron cada vez que Él volvía del trabajo y el Otro ya se le había adelantado veinte minutos, una hora, dos, hasta hacer cada vez menor el tiempo que permanecía fuera de la casa.&lt;br /&gt;Cuando el Otro decidió no volver al trabajo, Él se fue tranquilo para la Universidad; pues Ella permanecería acompañada. Así dijo durante la cena. Ella no preguntó sobre el asunto. No le interesaba. De lo contrario, unas pocas explicaciones del Otro, apoyadas por Él, bastarían para que no volviera a hablarse sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Otro ya era de la casa y asumió con responsabilidad las obligaciones de Él, hasta las más sencillas. Desyerbar el jardín, apuntalar el cercado, abrir zanjas para el drenaje del patio. A Ella le gustaba contemplar de reojo el torso desnudo, rezumando al solazo, y Él hacía lo mismo.&lt;br /&gt;Se vigilaban.&lt;br /&gt;El Otro se hizo necesario. Pronto controló las economías. El salario de Él y las mesadas de Ella eran destinadas a las inversiones que el Otro consideraba de primer orden. Sugirió cambiar los muebles. Sacar de la casa el librero de Ella y guardar los volúmenes en cajas, que fueron llevadas al zaguán. Dijo que estaba bien, pero sintió cierto frío en el estómago cuando una de las cajas tiró al suelo las macetas de orquídeas florecidas. Esa noche cenaron en silencio. Poco antes, Él había visto pasar al Otro hacia el baño, envuelto en la toalla azul. Para justificar el vistazo, le pidió el frasco de colonia, supuestamente olvidado sobre el lavamanos durante el afeitado.&lt;br /&gt;Esa —como otras tardes— la habían dedicado a escuchar la música de Ella, pues Él tenía un mundo de silencio y el Otro se limitaba a escuchar; jamás sugerir: soportaba estoicamente las largas sesiones con Chavela, Freddy o La Lupe, y los silencios cómodos de Él, interrumpidos sólo por alguna observación, comentarios sobre un libro interesante o citas que celebraban su belleza, preferiblemente en ausencia de Ella. Entonces volvía contrariada, como si hubiera descubierto secretas maniobras. Se sentía excluida. Lo mismo Él, cuando a la vuelta de la Universidad la encontraba de fiesta, celebrando los chistes del Otro. Eran infames, pero se sumaba al dúo de carcajadas; eso se parecía bastante a la felicidad.&lt;br /&gt;El tercero los unía.&lt;br /&gt;La noche en que entró la rata a la cocina, Ella gritó despavorida y se echó en los brazos de Él. El muchacho agarró un trapeador y estrelló contra la pared la cabeza del animal. La sangre negra comenzó a coagularse inmediatamente sobre el piso. Después lo vieron salir al patio, muy serio. Llovía y los relámpagos rayaban el rostro de los mirones. El chorro helado de la canal provocaba una poderosa erección bajo la franela empapada del Otro. El deseo borró pronto la memoria del incidente. Él fue hasta el baño; cuando Ella entró sin tocar a la puerta, encontró a un hombre que no era Él. Tenía las mejillas encendidas y sobre la sombra del bigote, las gotas de un sudor tibio. Lo besó desesperada. A partir de entonces, las noches (y los días) se hicieron más intensos para el matrimonio. Él la penetraba en el baño, de espaldas. La penetraba en la poltrona. Sobre los mimbres nuevos y contra el mueble de caoba. La penetraba en la cocina. Una vez, sospecharon que los miraba y tuvieron un orgasmo copioso, apenas disimulado cuando el Otro irrumpió, con su figura de cadete, en el calor del lugar. Regresaba del patio, donde había encontrado algunos nidos de hormigas, que destrozaban cuanto contenían las macetas. Él se lamentó por la pérdida de las begonias, pero fue el Otro quien prendió fuego a los montículos de tierra. Tenía los pies enrojecidos por las mordidas y algunos insectos caminaban aún por sus piernas. Cuando entró a la cocina, desesperado por el dolor, se quitó frente a ellos la única prenda que cubría su sexo y corrió al baño. Dejó la puerta abierta mientras se duchaba. Él tuvo otra erección que dio con Ella sobre la meseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el Otro quien estaba cuando su mejor amiga la llamó, entre hipócrita y socarrona, exigiendo que se comunicara más a menudo. El Otro le aseguró que en ese momento Ella no estaba. “Que educado...”, dijo para sí la mejor amiga, sin sospechar que fue Ella quien le hizo una señal negándose a atenderla. Comenzaba a prescindir de los amigos. Él también. Al menos eso parecía, porque desde que el Otro llegó, no había vuelto al club de cinéfilos, los jueves; ni a la cinemateca, los lunes.&lt;br /&gt;—Tan chismosa —dijo Él. Ella pensó lo mismo.&lt;br /&gt;—Esta vez no te me escapas —chilló la vocecita que comenzó a interrogarla. Eso duró cerca de treinta minutos, hasta que la pregunta de rigor quedó suspendida en el aire enrarecido de la sala —una mezcla del aroma dulzón de las enredaderas, con el olor abrasivo del veneno para hormigas que regaba el Otro.&lt;br /&gt;Ella le explicó muy brevemente. Y todavía tuvo tiempo para escuchar algunos comentarios sobre la buena apariencia del muchacho: los había visto en el ferrocarril.&lt;br /&gt;—Se abrazaron, casi llorando —escuchó del otro lado, poco antes de colgar el teléfono, arguyendo la necesidad de ir al baño “inmediatamente”.&lt;br /&gt;Pero no fue al baño. Se echó en los brazos de Él y lloró por todos los días que le quedaban en este mundo. No hizo falta contar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Otro mataba las hormigas que le subían por las piernas y aquella escena de los dos, llorando, le había parecido fatal; acentuado el ridículo por el melodrama de la Vargas, rallando sobre la placa negra, una y otra vez, hasta que Él, aturdido, apartó el cuerpo frágil de Ella, fue hasta la máquina y la desconectó para la eternidad... El Otro entró al lugar cuando los ánimos estuvieron más calmados. Le pidió a Ella algo para lavarse los oídos, donde se había internado uno de los insectos. Salieron a la terraza y, en el lavadero, ayudó al muchacho. Él los vio desde su trono de la tarde, bajo el framboyán.&lt;br /&gt;Esa noche cenaron los calamares que el Otro destripó, frente a las muecas de Ella. A Él le provocaban la misma repulsión, por eso prefirió irse a leer el periódico lejos de allí, en la poltrona, donde perdía la concentración tratando de escuchar lo que se hablaba en la cocina, y hasta donde llegaban como truenos las risas del Otro. Ella casi no habló. Tampoco durante la cena, se limitó a algunos cumplidos sobre el plato.&lt;br /&gt;—Mejor que los tuyos.&lt;br /&gt;Cayó como una lápida la frase de Él, que no volvió a probar bocado preparado por Ella. Esa noche, ninguno quiso tomar café después de la comida. Estaban cansados y querían dormir. Antes de irse a la cama, Él vio encendida la luz del cuarto del Otro. Asomó la cabeza y lo encontró en calzoncillos, sentado como un loto al centro de las sábanas blancas. Leía con devoción. “Oraciones para espantar las plagas”, le había dicho, pues las hormigas se habían convertido en su mayor obsesión. Las mataba con los dedos y con el polvo de la botella colgante en el zaguán, orinaba sobre los montículos y mezclaba los insecticidas comprados por Ella con los líquidos traídos por Él de la Universidad. Todo había sido en vano. Aunque la mañana en que Ella se fue, encontraron en el patio todo tipo de animales muertos, hasta el gato negro de la vecina. Él sugirió enterrar al pobre animal bajo el framboyán, ese era el sitio donde acostumbraba a sepultar sus mascotas. Y de seguido, le contó media docena de historias sobre perros y conejos. “Ya no traigo animales a la casa”, dijo Él con cierta emoción, recordando el dolor que le causaba verlos morir. El Otro lo escuchaba con una atención exagerada, como si quisiera ayudarlo a olvidar sus antiguos dolores y este que le había surgido hacía apenas unas horas, cuando vio recogidas sobre el sofá las cosas de Ella. Se marchó sin decir siquiera adónde iba. Entonces el muchacho echó sobre los hombros de Él un brazo de atlante y caminaron sobre los adoquines húmedos. Iban hacia las sombras cómplices de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quince días después, cuando Ella llegó a la puerta, tuvo que valerse del timbre. El Otro había cambiado la cerradura. Entró y lo saludó, casi sin mirarlo. Fue hasta la poltrona donde descansaba aún su libro favorito. Venía a “hacer las paces”.&lt;br /&gt;—¿Y Él?&lt;br /&gt;El Otro notó en la pregunta cierta tristeza amordazada.&lt;br /&gt;—Fue a la Universidad, pero debe estar por llegar —la convenció.&lt;br /&gt;Iban para la cocina cuando sonó el teléfono. El Otro se adelantó.&lt;br /&gt;—No está —le respondió a la vieja, que preguntaba por su hija.&lt;br /&gt;—¿Quién era?&lt;br /&gt;—Preguntaban por Él —respondió el Otro, casi a las puertas del lugar donde los esperaba la tetera puesta al fuego.&lt;br /&gt;En algún momento, estuvieron tan cerca que el Otro pudo sentir la respiración apurada de Ella, quien se justificó con la estrechez del sitio. El Otro aprovechó la oportunidad para comentarle sus planes de correr paredes y ganar espacio. Sacó unas pequeñas bolsas y las suspendió para darle a escoger.&lt;br /&gt;—El té negro me quita el sueño.&lt;br /&gt;—Eso puede ser bueno si se tienen noches interesantes —coqueteó el Otro.&lt;br /&gt;Y fueron a sentarse a la sombra encendida del framboyán, donde tomaron el té de jazmín. El aroma que despedían las tazas se mezclaba con el olor nauseabundo de la brisa que soplaba. Ella reparó en los montículos de tierra roja que levantaban las hormigas junto a las raíces del árbol.&lt;br /&gt;—Son resistentes —dijo el Otro, justificándose.&lt;br /&gt;“Algún animal muerto...”, sospechó Ella. Y añadió, impaciente:&lt;br /&gt;—Él no llega.&lt;br /&gt;—No va a llegar —le respondió el Otro, que ya no era el otro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;(Este cuento recibió en el año 2005, el &lt;span style="color:#6666cc;"&gt;Premio Celestino de Cuentos&lt;/span&gt;, convocado cada año por la Asociación Hermanos Saiz, en Holguín, Cuba. El jurado estuvo integrado por los escritores María Liliana Celorrio, Eugenio Marrón y Michael H. Miranda)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La camada&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El animal había parido dos veces en su cuarto de vieja, entre la ropa guardada en el armario, olorosa a ungüento y a cabos de tabaco. Bernarda odiaba el maullido de las criaturas, moviéndose torpemente en la noche de sus ojos cerrados. Por eso, echó la camada en una bolsa que fue a parar a las aguas nauseabundas, ante el griterío de las dos muchachitas y de la madre de las muchachitas. “Bernarda, la tirana. Bernarda, cara de leoparda. Bernarda, la asesina”. Y Bernarda: “La mayor es una puta”.&lt;br /&gt;Por toda la casa anda la mayor, rota en arcadas o apretándose el vientre de gata frente al pedazo de espejo. Le hace asco a los pollos y al vaso de plástico, donde Bernarda toma por las mañanas el café amarguísimo. O disimula, si su madre promete llevarla al médico. “Esto se quita solo”, asegura ella con cara de niña sorprendida.&lt;br /&gt;Es Bernarda quien la sorprende y ella se echa a llorar sobre el pecho de la vieja, que huele a cocina. “Tu madre no puede enterarse”, le advierte la abuela Bernarda, a los pocos meses, con el niño entre sus manos callosas. Y ella, de pie, no sabe qué hacer. Brota la sangre incontenible de sus entrañas. Se mezcla con el agua. Hace remolinos en el hueco del tragante hasta desaparecer, con un silbido sordo que quiere llevársela de este mundo.&lt;br /&gt;Es al hospital adonde se la lleva su mamá, cuando llega del trabajo. Pregunta, pero ninguna dice nada; hasta que el médico de guardia, incisivo, se aparta del rostro el paño verde y la interroga: “¿Y el niño?”.&lt;br /&gt;La más chiquita lo contó todo.&lt;br /&gt;Pasada una semana, la madre escribió la solicitud de salida. Cinco años después, sin atreverse a abrir el sobre amarillo, redactó unas pocas líneas a Bernarda: Nos vamos... “Se fueron”, le dijo Bernarda a la mujer de la celda vecina. Tenía en la garganta de piedra un agua amarga que le rajó la voz, como el día en que vinieron a llevársela presa; recordando acaso aquel llanto de animal pequeño, perdido en la noche espesa y callada de la fosa.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;(Este minicuento recibió en el año 2005, el &lt;span style="color:#33ccff;"&gt;Premio Vértice de Cuentos Breves&lt;/span&gt;, convocado por el periódico La Demajagua y el Suplemento Cultural "Vértice", en Bayamo, Cuba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1528241749474453744-2544611786311826244?l=eltraidoralaspalomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/feeds/2544611786311826244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1528241749474453744&amp;postID=2544611786311826244' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/2544611786311826244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1528241749474453744/posts/default/2544611786311826244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eltraidoralaspalomas.blogspot.com/2007/04/poesa.html' title='POESÍA Y NARRATIVA'/><author><name>El traidor a las palomas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09737312401703773716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_iBCq2u1q52M/SpLJ7hvPRZI/AAAAAAAAADo/NUdfkfcLWBg/S220/entrenamiento+luis+y+028.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
